Buen primer tiempo, se enfrió el partido

0

Enfriar el partido, patear la pelota para las graderías hasta que el cuadro entre en calor y sea capaz de marcar goles. Valga la comparación futbolística con lo hecho hasta ahora para encarar los efectos del coronavirus sobre la salud de la población: En menos de 60 días se cuenta con la infraestructura mínima, como nuevos centros médicos, camas y hasta nuevos respiradores.

El ministro Julio Mazzoleni expuso en su cuenta de Twitter las fotografías de cuarenta camas del Hospital Barrio Obrero a ser destinadas a adultos, embarazas y niños con cuadros respiratorios y agradeció a la empresas que se solidarizan con el programa sanitario en esta emergencia.

Los médicos enseñan al ministro Mazzoleni el equipamiento del Hospital Barrio Obrero.

A dos meses de iniciado el programa de prevención, hoy existe una infraestructura e, inclusive, mayor conocimiento del cuerpo médico a fuerza de la experiencia interna y externa, de cómo manejarse con el virus contra el cual aún no existe la vacuna que lo mantenga a rayas.

Era a esto lo que, de alguna manera, el ministro de Salud se había referido al comparar las tareas sanitarias con un partido de fútbol; procurar la demora del ataque masivo sobre la población de modo que los hospitales estén preparados como para recibir a los pacientes.

Ahora, al menos hay dos centros construidos para este efecto, hay camas y respiradores tan siquiera en cantidades mínimas.

Esta disponibilidad no significa que la tarea de prevención entra en una etapa de liberación, reiteran constantemente las fuentes oficiales, por el contrario, el domingo 3 de mayo Mazzoleni decía ante los periodistas que cualquier eventualidad negativa que se registre en el curso de esta primera etapa de la cuarentena “inteligente” utilizará el “freno de mano”, es decir, se volverá al ostracismo iniciado el 10 de marzo.

Parafraseando al secretario de Estado, el primer tiempo que mantiene el marcado 0 a 0 fue planificado por el equipo para enfriar el partido, arrojar la pelota a las graderías, inventar una falta, tirarse al gramado como golpeado por el adversario, atarse el cordón de los botines, discutir con el árbitro a lo Chilavert para ganar ese precioso tiempo que, finalmente, dio su fruto, instalar la infraestructura mínima para la atención de pacientes.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here