Alberdi, la ciudad desconocida, y la ruta que la une con Paraguay

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Cuando la ruta Villeta – Alberdi termine de ser asfaltada, ciclópea tarea encarada por el gobierno entre y encima de los humedales de los departamentos Central y Ñeembucú, los paraguayos conocerán cómo es la ciudad paraguaya de aquella península donde alberdeños y formoseños conforman una misma sociedad binacional en uno y otro lado del Río Paraguay.

Para el asunceno promedio Alberdi es una calle céntrica de la capital; para la historia, fue un argentino, Juan Bautista Alberdi (Tucumán, 1810 – Paris, 1884), abogado, economista, político, diplomático, escritor y periodista, amigo y compadre del ex embajador paraguayo en Europa, el villarriqueño Gregorio Benites (con s). Un hombre, Alberdi, que defendió la causa paraguaya durante la Guerra contra la Triple Alianza.

Altos y extensos puentes son características de las obras viales encaradas por el MOPC para unir Villeta con Alberdi. Ciclópeo.

Un poblado iniciado después de la contienda de 1865-1870 mediante la audacia de los mismos creadores de grandes pueblos pero casi anónimos como los hermanos Castor y Pablo Gómez, maderero; Juan Bautista Vega, tropero, Juan Silvestre Cantero, capataz de estancia, entre otros que hicieron que el paraje conocido con los nombres de Villa Franca Nueva y Vecchi Cue sea bautizado con el de Alberdi después de la expropiación de las tierras de Censi y Pirotta, en diciembre de 1927,  para su colonización en aquel recodo del río Paraguay.

El 12 de febrero de 1932, por decreto 42.685, firmado por José P. Guggiari, se declara habilitado el paraje denominado Vecchi Cué para asiento urbano de Alberdi. Después aparecerían las compañías Lomas, Isla León, Estero Corá, Acevedo Cué, Moñai Cuaré, bajo la advocación del Sagrado Corazón de Jesús, el santo patrono de Alberdi.

Alberdi, arriba, en tiempos de inundación; abajo, la nueva ruta. Ya no más aislamiento de la ciudad ribereña.

Actualmente Alberdi cuenta con 9.200 habitantes, se encuentra en el departamento de Ñeembucú, a 144 kilómetros al sur de Asunción, frente a la ciudad argentina de Formosa. Su intendente municipal es Federico Ramón Centurión.

Carlos Noguera compuso la música “Canto a Alberdi” mientras que “Alberdi” es otra composición musical del guarambareño Carlos Bordón para que el nombre de ese pedazo de suelo paraguayo sean conocido en el resto del país y el mundo. A propósito, Marcos Lucena es uno de los músicos registrados en los anales de la historia contemporánea de la música en el Paraguay. Lucena nació en Alberdi el 24 de noviembre de 1963, estudió arpa clásica en Paris, además de armonía, clarinete y canto. Fue solista de la OSCA.

La lancha, cordón umbilical de Alberdi con Formosa. Los asuncenos serán asíduos visitantes de ambas ciudades cuando la ruta asfaltada culmine, falta muy poco.

Alberdi y Formosa, ciudades hermanas, sufrieron juntas las inundaciones periódicas, sobre todo las de 1905, 1930 y 1983 que estigmatizaron a generaciones completas de alberdeños. Ambas ciudades vivieron juntas procesos violentos en Alberdi como cuando en la década de 1940 montoneros comunistas tomaron por unos días la ciudad.

Los alberdeños de aquellos tiempos de enconos entre colorados y liberales en Paraguay supieron de los exiliados a Formosa como un tal Rosendo Rodríguez Gavilán, dentista que con el tiempo se asentaría en Alberdi desde donde cobijaba a exiliados paraguayos y argentinos.

Cuenta Manuel Verón de Astrada en su obra “Hombres en la vida y en la muerte” que Rodríguez Gavilán fue un autodidacta en la historia paraguaya y que se auto apodaba “montonero de libro”. Fue escasamente conocido en Paraguay, no así en las grandes universidades de Argentina, Uruguay y México que periódicamente le cursaban invitaciones para disertar sobre la historia americana, que él dominaba.

Escribió libros sobre la historia americana echando luz sobre los claro oscuros de la misma por lo que se ganó el respeto de la comunidad académica de los países del continente. Murió en 1953 y después el tiempo se encargó de cubrirlo, absurdamente, con el silencio. Fue un connotado habitante de Alberdi.

Cuando se habilite la ruta construida por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), desafiando las vallas del Ypoa sobre la que construye un extenso puente, los asuncenos “descubrirán” Alberdi, el pueblo que nunca se amilanó ante las inundaciones, la ciudad que protegió a decenas de políticos exiliados a Formosa, el pueblo que alguna vez reconocerá la presencia de aquel erudito de nuestra historia fijando su nombre como identidad de algunas de sus calles, la ciudad que, por fin, es protegida por los muros que conforman la costanera “Juan Bautista Alberdi” y que, en menos de dos horas y media, en auto, los asuncenos estarán ahí cuando el asfaltado de la ruta esté completado.

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