Astilleros nacionales y el reinado de las barcazas en el Río Paraguay

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Considerando que el fluvial era el único medio la conexión de Paraguay con el Río de la Plata desde la fundación de Asunción, aquí funcionaron los astilleros que fabricaron grandes, hermosas y resistentes embarcaciones. Por esa acumulación de experiencias y el talento del trabajador compatriota aquí se producen barcazas no solo para el país sino, incluso, para exportarlas. Este es un breve relato del proceso histórico de nuestra industria naval, aportado por el equipo de investigación de CUARTO PODER. 

EL PRIMER ASTILLERO Y LA FLOTA NAVAL PARAGUAYA HASTA 1811

Asunción se incendió el 4 de febrero de 1543. Álvar Núñez Cabeza de Vaca ordena la inmediata reconstrucción de la ciudad. La herrería era uno de los establecimientos más importantes, vinculado de modo indisoluble a los afanes de la conquista y a la vida económica de Asunción. A su incesante trabajo se debió el herraje indispensable para las distintas obras y las construcciones navales.

No lejos de la Herrería, quizás en la barranca del río, se estableció el Astillero que debía proporcionar a los conquistadores sus medios de movilidad fluvial y de comunicación externa.

Con Álvar Núñez Cabeza de vaca se construye en dicho astillero el primer buque asunceno para alta mar. Las maderas aserradas en los bosques vecinos, sobre todo de Luque, eran transportadas por los indígenas al astillero.

Antes del incendio, en 1542, estaba ya en obra una carabela y diez bergantines bajo la dirección del maestro naval portugués Hernando Báez.

La carabela terminó de construirse en 1545 inaugurando su viaje a España llevando a bordo en calidad de preso a Álvar Núñez. Fue el primer buque construido en esta parte de América que atravesó el Atlántico al mando del piloto portugués Gonzalo de Acosta. Su nombre era “Comuneros”.

A partir de de los trabajos en la Herrería y el Astillero nacieron otras industrias relacionadas con la navegación. Se fabricaron tejidos de algodón que se empleaban para velas.

Del caraguatá se empezó a fabricar sogas; la manteca de pescado y la cera fueron la primera brea asuncena para las costuras y el empalme.

El Astillero genera la colaboración efectiva de dos civilizaciones y la mutua asimilación de culturas.

El guaraní se adiestra en los oficios de los blancos y ofrece la materia prima que hace falta para llevar adelante las construcciones. La cordonería guaraní, enriquecida con nuevos conocimientos y procedimientos técnicos, alcanza un desarrollo inusitado, para responder a los requerimientos de la navegación.

La fibra del caraguatá suple al cáñamo y; el algodón nativo material para el velamen. El yzy hace las veces de la brea y la selva autóctona proporciona las maderas de construcción naval.

Estos hechos provocaron una verdadera revolución económica. Se valoriza toda la categoría de frutos de la tierra. En las propias ideas del indígena se producen cambios fundamentales: el algodón, el cuero, el hierro de repente asumen ante sus ojos como símbolos de la riqueza, un valor superior al montón de plumas multicolores que antes constituía su tesoro.

Con el tiempo, Paraguay ejerció el monopolio efectivo de la construcción naval en el Río de la Plata. Mestizos e indígenas se apoderaron de la industria y la explotación con exclusión absoluta de los europeos hasta producirse la independencia en 1811.

Las embarcaciones mayores y menores que el este tiempo (1800) hacía el tráfico en el Río de la Plata y sus afluentes, que pasaban de 70, eran todos de construcción paraguaya.

CARLOS ANTONIO LÓPEZ

Entre sus numerosas y fecundas realizaciones se cuenta la instalación de un moderno astillero y arsenal en Asunción (1855) en el cual se completaban los trabajos efectuados en Ybycuí.  Creó la Marina Mercante Paraguaya compuesta por 11 barcos y 50 veleros.  El 2 de julio de 1856 es botado el Ypora, primer barco de vapor con casco de acero construido en América del Sur.

La verdadera Marina Mercante Nacional comienza con la adquisición del “Tacuary” y el “Río Blanco”; aquel, construido en astilleros de Inglaterra, se incorporó como tal en 1854. En su viaje inicial, el Tacuary trajo en sus bodegas elementos y maquinarias que debían servir posteriormente para implementar otros tantos barcos que serían construidos en Paraguay.

Los libros de textos deberían volver a insistir sobre la historia paraguaya de modo datos como los del cuadro no escapen al conocimiento de los paraguayos.

 

INGENIEROS TÉCNICOS Y MECÁNICOS EXTRANJEROS CONTRATADOS

Para la explotación del moderno astillero y hacer evolucionar la incipiente industria naviera de la Loma San Gerónimo se contrataron técnicos, mecánicos, maquinistas, etc. Entre ellos se encontraba el ingeniero civil Whitehead que junto a Grant, otro ingeniero, tuvo a su cargo organizar y astillero y dirigirlo.

Allí, junto con otros técnicos, se iniciaron en la construcción naval, unos 200 operarios paraguayos, los cuales en poco tiempo igualaron en capacidad y maestría, a los cincuenta mecánicos, maquinistas, caldereros, etc., que fueron traídos de los famosos astilleros de Blyth De Linchouse, Inglaterra.

LA DESCRIPCIÓN PARCIAL DEL PERIODISTA MULHALL

Describe el periodista inglés Michaell G. Mulhall, director del “Buenos Ayres Standad”, el astillero del Estado tras una visita efectuada en diciembre de 1883 y que publicara en su libro “El cultivo del algodón en Paraguay y Corrientes”:

“Vi los implementos para construir vapores, cañones de fundición;  hacer estufas, instrumentos agrícolas, campanas, motores, etc. Aquí se realizan todo tipo de trabajos de madera y hierro: un motor portátil gira varias bandas, cada una de las cuales funciona como una pieza intrincada de maquinaria. Hay tres grandes hornos y un martillo de vapor, y el ruido recuerda a uno de los hogares, ya que Buenos Aires no puede presumir de tener una escuela de industria. Vi pilares de metal para un pórtico que se apagaba, y carruajes armados en construcción, junto a una locomotora en reparación. Este arsenal ha construido seis de los once vapores de la república que surcan en nuestros ríos, siendo el último el Ygurey, y un séptimo se encuentra actualmente en construcción. El muelle flotante está progresando, y cuando termine será una gran ventaja adicional. Hay más de 150 manos empleadas en el arsenal, de las cuales la mayoría son nativas, 30 ingleses y algunos franceses, italianos y alemanes. El mayor orden prevalece en todo”.

LA DESCRIPCIÓN PARCIAL DEL MÉDICO MASTERMAN

El médico y farmacéutico inglés Jorge Federico Masterman, refiere al astillero del Estado en su libro “Siete años de aventuras en Paraguay”:

“ A la derecha del desembarcadero se halla el arsenal, gran edificio terminado a medias, que ocupa el centro de un gran número de galpones que le rodean. Los ingenios, las máquinas, así como los materiales eran todos ingleses y las obras eran dirigidas y ejecutadas en su mayor parte también por ingleses – Mr. W. Whitehead, ingeniero en jefe era un hombre notablemente capaz y un administrador de primera clase; su muerte, durante el primer año de la guerra, fue una pérdida irreparable para López”.

Carlos Antonio López no se limitó a adquirir buques o equipar el astillero sino además legisló con sabia prudencia sobre todas cuestiones que guardan relación el tráfico naval, uso de banderas, derecho de puertos, reglamentos aduaneros, servicio de policía fluvial, etc. También construyó numerosos puertos o atracaderos.

Whats, ingeniero naval, dibujante y proyectista, fue el autor de los planos de varios barcos paraguayos.

Cowsin y Smith fueron otros ingenieros de construcción naval. Bajo la dirección de Smith se construyó el Ypora.

Newton, Eaton y Thompson, fueron otros ingenieros mecánicos al servicio del Astillero Nacional.

EL RESURGIMIENTO DE LA INDUSTRIA NAVAL TRAS LA GUERRA GRANDE

Tras la guerra contra la triple Alianza, uno de los primeros armadores empresarios fue don Isidro Mayor, caballero español llegado a Paraguay en 1889. Fundó, montó y dirigió hasta su muerte el mejor y más completo astillero de nuestro país: el astillero San Isidro, ubicado en la entrada a la bahía de Asunción. En este astillero se construyeron barcos, gran cantidad de chatas, lanchas y remolcadores.

Entre las naves fabricadas en los astilleros San Isidro se recuerda el vapor llamado “Criollo”, propiedad de la sociedadde Eusebio Torres y Eliseo Zavala destinado al tráfico de pasajeros y cargas entre Asunción y Concepción.

El buque escuela “Guaraní” que recorrió gran parte de los mares del mundo durante muchos años.

EMPRESARIOS Y ARMADORES

Entre otros:

ANDRÉS SCALA, italiano, organizó un bien equipado astillero del cual salieron, a más de numerosas embarcaciones, toda una línea de remolcadores denominados “Scala” y cuyo número ascendía a siete.  En 1882, a los 38 años de edad, se estableció en Asunción. El gobierno paraguayo de entonces lo contrata para reactivar el Astillero Nacional desmantelado por el ejército del Brasil. Para este efecto trajo a constructores navales, carpinteros de ribera, calafates y todo el personal de maestranza para la construcción de buques y de embarcaciones menores, personal que por entonces no había en Paraguay. Entre ellos vinieron Miguel Pomata, José Amigo, Francisco Bernazza y otros.

En 1890 construyó el varadero de Isidro Mayor.

Empezó sus trabajos en Paraguay construyendo embarcaciones para el exterior de 300 a 500 toneladas y un gran número de embarcaciones  para Argentina y Brasil.

Su labor dio origen a otros astilleros navales, como los de otros constructores y armadores, como el del español Isidro Mayor e hijos.

JOSÉ BOZZANO, Llegó de Italia el 21 de febrero de 1886. Durante un año trabajó como operario en la casa de André Scala, luego se trasladó a los obrajes del Alto Paraguay, propiedad de los Vierci, donde construyó la chata “San Vicente”, adquirida en compra por La Industrial Paraguaya.

Ya en Asunción se dedicó enteramente a las construcciones navales.

En 1902 fundó con los señores Isidro Mayor y diego Martínez la sociedad denominada “Mayor, Bozzano y Compañía”. En sus talleres se construyó el primer vapor de hierro fabricado en Paraguay, el “Ipiranga”, por cuenta de Moret y Cuy, de Cuyabá, Brasil.

Desde 1904, Bozzano volvió a trabajar solo, y ubicó el asiento de sus instalaciones en los terrenos conocidos por “Arsenal Cué”, del Estado. Por la seriedad de sus trabajos y la competencia profesional recibía innumerables pedidos del exterior.

Las primeras lanchas con motores a nafta hechas en el país fueron fabricados en el astillero Bozzano.

Su hijo, José Bozzano, militar naval, siguió sus pasos profesionales. A su tiempo sería quien inspeccionara la construcción en Italia de los famosos cañoneros “Humaitá” y “Paraguay”.

JORGE BARZI, Trabajó en el taller que fue de Andrés Scala en 1893. Su especialidad era la reparación de vapores, pero tuvo la oportunidad de construir varios desde 1884, tales como el “Presidente Dalfovre”, de 80 tneladas y el “Aurelia” de 50. Su taller mecánico estaba en la esquina de las calles Colón y Presidente Franco y tuvo activa participación en la construcción del Club El Mbiguá.

JOSÉ DELFINO, Italiano, instalado en Pilar para construir embarcaciones.

VENTURA RÉBORI, También italiano y radicado en Pilar, constructor de embarcaciones, mediante una concesión que le fue otorgado por el Congreso en junio de 1892.

La motonave “Presidente Stroessner”, gemela del “Carlos A. López”.

A partir de 1992. tras la firma del tratado de Asunción que crea el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), en Paraguay se avivó la intención empresarial privada de montar astilleros de modo a fabricar barcazas con los cuales transportar a menor costo la producción agropecuaria del país. Hoy, a casi 30 años del inicio de aquel sueño, Paraguay cuenta con la mayor flota de barcazas surcando los ríos Paraguay y Paraná. También en sus industrias se producen barcazas para exportar a varios países.

FUENTES CONSULTADAS

FARINA, Bernardo Neri, “José Bozzano y la guerra del material”, El Lector, Asunción, 2011.

CARDOZO, Efraín, “Efemérides de la historia Paraguaya”, Ediciones Nizza, Asunción, 1967.

VARIOS autores, “Origen e historia de Asunción del Paraguay”, Servi Libro, Asunción, 2007.

SOSA, Ángel, “El puerto de la Asunción”, ANNP, Asunción, 1981.

MULHALL, Michael, Georg, “El cultivo del algodón en Paraguay y Corrientes”,  Standard, Buenos Aires, 1864.

MASTERMAN, Jorge Federico, “Siete años de aventuras en Paraguay”, Imprenta Americana, Buenos Aires, 1870.

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