Roque Mereles, el “Roquito” bohemio y rabelero

0

Si un escudo de armas deba crearse para identificar a un soldado del arte como Roque Mereles los elementos serían Bartimeo el ciego, un sombrero, un lazarillo y un rabel. Acaso violando normas heráldicas en un minúsculo espacio tan siquiera del blasón, un rincón de la Plaza Uruguaya, su Metropolitan Opera House, como lo fue incluso para el inmortal Agustín Barrios.

Nació en el valle de José Eudivigis Díaz, Pirayú, en 1889. Desde joven fue el bohemio relator de sus vivencias y las de su pueblo tomando por su primer “dúo” a un modesto rabel que lo aprendió a ejecutar andando los caminos del errante trovador. Sus historias las escribió con el recurso del relato entonado, el compuesto.

Roque Mereles, el rabelero ciego, autor del compuesto “Marcelina Rosa Rivero”.

Ya de grande adoptaría a Anselmo Orué, no solo como al compañero en el oficio del cantor, sino como el lazarillo fiel y con quien llegaría a ganar el aplauso de su público no solo citadino sino de los parajes más alejados de Paraguay.

De pronto en algunas páginas, como en las de Luis Szaran, “Diccionario de la música en el Paraguay”, aparecen unas líneas recordando al popular rabelero. No todos los grandes bohemios paraguayos han tenido la suerte de acomodarse en los libros. Augusto Roa Bastos decía, a propósito, que en Paraguay todavía hay una deuda con los libros, no solo en la lectura sino también en la escritura.

La Plaza Uruguaya fue su más importante escenario popular como lo fue incluso para el gran concertista misionero Agustín Pío Barrios quien ofreció su último concierto en Paraguay a lustrabotas, buhoneros, alojeras, chiperas y prostitutas del selvático espacio público.

Roque Mereles, como los legendarios Piloto del ambiente y el General Resquín, personajes de distantes tiempos, fue uno de los célebres inquilinos de la antigua Plaza San Francisco.

Pánfilo González, ex chofer de Alfredo Stroessner, contó que un día el presidente le ordenó que estacione al lado de la plaza mientras se dirigía desde Mburuvicha Roga hasta el Palacio. Ordenó a un oficial militar, parte de su escolta, que traiga a Roque Mereles que en esos momentos, como todos los días, cantaba en la explanada.

Lo subió al coche, lo llevó al Palacio y ordenó a Conrado “Teruco” Pappalardo, su fiel ceremonial, que concurra él, personalmente, a la casa de discos e instrumentos musicales Viladesau y adquiera el mejor violín que tenga en venta. Así lo hizo. Stroessner entregó el instrumento a Roquito y ordenó que en un coche oficial se lo vuelva a llevar a la plaza.

Fue el animador de los eventos políticos y de algunos oficiales, como los del primero de marzo en Cerro Corá.. Stroessner era su declarado protector. En meses electorales eran número fijo en los actos que contaban con la presencia de Stroessner. Sus correligionarios vibraban con la ejecución de “El detalle de la obra”, “El engaño”, “General Stroessner” y otros compuestos que identificaban las populares manifestaciones coloradas de cincuenta años atrás.

Cuentan que Olegaria Gayoso, parienta lejana de Mereles y también residente en Pirayú, no le perdonó que haya cambiado de carpa política.

En las redes sociales Leonardo Benitez Orquila escribió que una de las hijas del rabelero vive en la compañía Potrero-í, en Cecilio Báez. Otros detalles familiares, herederos, lugar de residencia, etc., no se conocen del artista exclusivo de las siestas de Radio Nacional del Paraguay.  Sus restos mortales descansan en el cementerio de Atyrá.

Marcelina Rosa Rivero era una mujer conocida en los primeros años del siglo XX en Loma Clavel y Varadero, en los entonces tugurios de la capital. Bella pero ligera, la Marcelina arrancó verbos y letras a poetas conocidos y anónimos como al mismo Roque Mereles quien le inspiró el compuesto que lleva el nombre de ella y que hasta el presente es difundido.

Roque Mereles, “Roquito”, el campesino compuestero, soldado del arte en cuyo virtual escudo fulguran su sombrero y su rabel junto a la imagen de un Bartimeo, el ciego sanado por Jesús, su divisa rabelero, de bohemio cantor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here