La ocurrente censura al ministro, por “autoritario”

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El ministro de Educación y Ciencias, Eduardo Petta, recibió  un voto de censura del Senado por su gestión al frente de la cartera. La desaprobación es consecuencia de su trabajo en el marco de la pandemia. El condicionamiento para la entrega de los kits de alimentos, por ser “autoritario” y porque no contestó correctamente las 22 preguntas preparadas por los legisladores recibe el estirón de oreja.

Eduardo Petta fue en los últimos días el agente distractor de la opinión pública sobre todo porque semanas atrás, como madres que advierten a los hijos que quedarán sin el postre si no toman la sopa, advirtió que los kits alimentarios serán entregados siempre y cuando los chicos hagan bien sus tareas.

Prácticamente a costo cero será la enseñanza virtual para miles de indígenas en Paraguay. El Senado no tuvo en cuenta.

Fue suficiente para que ardieran todas las leñas y la caldera esté a punto de estallar. Bastante para que se den las llamadas telefónicas, los mensajes por whatsapps y las conferencias por vídeo en tiempo real. El ministro debe ser censurado y hay que hacer la liga para que Marito le eche es la consigna patriótica que de pronto surgió en una noche de mayo.

El Senado, virtualmente, de la noche a la mañana era una caldera del diablo. “Hay que convocar a Petta”, dijo uno; “preparemos el cuestionario”, propuso otro entusiasta mientras en su curul daba un buen mordisco a su hamburguesa completa; “esto no puede ser”, rugió un tercero desde su bancada opositora al tiempo de solicitar “esperá un poco”, a alguien que tenía en contacto por whatsapp. Parecía que el país estaba al borde del desplome.

Así las cosas, censurado el ministro de Educación por mandón, ya le tocará el turno, se viene venir, por lo mismo al ministro del Interior que, este sí, fue un déspota al preguntar a la gente “maraiko pende rymba jagua entero pe güeraha superpe” en tiempos de pandemia.

Si Petta fue un arbitrario, como las mamás dictadoras que impone castigos si el chico mala vuelta no toma el caldo de verduras, avisando aquel que no hay kits si los deberes no se hacen con pulcritud, a Euclides le espera un penoso camino al Gólgota porque lo suyo, un verdadero insulto a las costumbres paraguayas, no merecería perdón, ¿qué espíritus del infierno pudieron haber inspirado al ministro del Interior para prohibir que la tierna mascota no deba acompañar al amo hasta el supermercado?

Ya le veremos al ministro Acevedo temblando de pánico ante otras siguientes 22 quemantes y patrióticas preguntas que quizás ya estén en proceso de gestación contra el sátiro de las mascotas.

La Mafalda del genial Quino, quizás ante la presión de la madre para tomar la sopa.

Retomémos.

Ser buen padre también demanda una cuota de presión porque basta con advertir para que, en este caso, la rama se enderece. La fuerza bien suministrada, la advertencia de la aplicación de la fuerza, es recurso que la humanidad usó, usa y seguirá usando en pos del bien. Dios usó la fuerza contra Pablo en el camino a Damasco, ¡y vaya fuerza!

Las dificultades y el dolor, como semillas, tantas veces son necesarias para luego cosechar crecimiento humano y espiritual. No solo los niños deben ser corregidos como Dios a Pablo sino todos y sobre todo en tiempos difíciles como en esta época en que la salud de todos está en serio riesgo.

Se cuestiona a Petta porque “no contestó correctamente” las 22 preguntas preparadas por los senadores. No contestó “correctamente” ¿o no respondió como deseaban los senadores?

Coincidamos con que Petta tiene un carácter diferente al de los políticos criollos. Nos recuerda a sublevados en el pensamiento como el político Manuel Gondra, a escritores remisos al sistema social como Pio Baroja y hasta el mismo presidente estadounidense Trump. Algunos dirán que es, inclusive, medio argelado.  Eso sí, no podrán acusarlo de corrupción.

Convengamos con que Petta es “argel”, naisantoi, y con que también de él no se sabe que haya metido la mano en la lata y eso es importante evaluar no solo en tiempos de pandemia sino siempre. No hizo de la plata a su cargo una piñata repartida entre los funcionarios a su cargo; no concentra familiares, amigos, amantes correligionarios, fans, favorecedores y a todos los que le conocen en cargos en la cartera a su cargo.  Tampoco, que se sepa, colocó a nadie en cargos públicos a cambio de una buena parte del sueldo que recibe; no manipuló el presupuesto a su cargo para hacerse de una estancia.

No.

Lo grave, lo imperdonable, el pecado mortal del ministro de Educación y Ciencias fue cuanto figura en el voluminoso folio, apoyados tal vez con fotografías y coloridos cuadros estadísticos y en cuya tapa se leería: “Caso advertencia sobre comida y preguntas no respondidas correctamente”.

La censura del Senado es constitucional no por eso manejado con inteligencia

Censurar a un ministro por “argel” es una argelería todavía más grande. Todavía si lo censuran porque negoció con las empresas telefónicas el servicio virtual para la transmisión de clases a tal precio que a él deje en el bolsillo una buena platita o porque llegó a un acuerdo con la Microsoft en base a un contrato millonario del cual Petta se alza con unos cuantos cientos de miles de dólares, bueno, vaya y pase.

Solo que la compañía transnacional mencionada y las telefónicas paraguayas no cobraron un solo peso por apoyar la instrucción virtual – que coste que el operativo cuesta muchos millones de dólares – mediante, es de reconocer, también el empeño de Petta para llegar al objetivo. No. Esta parte no figura en el balance previo de los senadores sino, en seco, bajarle una censura de modo que el presidente, al que creen un hueso fácil de roer, lo despida sin más trámites por “autoritario” y “no contestar correctamente” 22 preguntas preparadas entre gallos y medianoche.

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