Cuidado, el peligro de una catástrofe aún no pasó

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Una curiosa corriente pasea por las redes sociales. La de algunos que, rebeldes a las medidas sanitarias preventivas, prefieren salir a la hora que quieran como quieran y donde quieran, sin tapaboca, como si nada, como si fuera inmunes al coronavirus.

Esas personas resueltamente pensarían, quizás, que jamás en la vida ni este ni otros virus les afectarían y que por tanto definitivamente violarán las normas establecidas por ley.

La cuarentena, en verdad, no depende de la autoridad sino del virus. Entre tanto, a aislarse.

Es notable la imaginación de esas personas: Creen que el virus ya se mandó a mudar, si existiere, y que el gobierno, sobre todo el presidente y el ministro de Salud, son un par de caprichosos, malcriados y prepotentes y que solo por eso mantiene a la gente encerrada en sus casas.

En ese sentido, las redes sociales – donde se expresan aquellas personas – son como un supermercado bien surtido donde hay de todo, se dice de todo, se acusa a tirios y troyanos, a partir de dos ejes: 1)- la cuarentena ya es larga y 2)- en el gobierno se “comieron” toda la plata.

¿En qué se basa la gente para afirmar que ya pasó el peligro y que la plata se “comió” todo el gobierno de Mario Abdo Benitez?, se supone que para esto último las instancias respectivas trabajan sobre las denuncias presentadas.

Pero la supuesta sospecha de corrupción denunciada por las redes sociales no es tan grave como la que aparenta ser una velada llamada a la rebeldía ciudadana contra las medidas sanitarias.

Somos un publo fácil de olvidad. Se recordará lo que pasó en marzo pasado cuando las autoridades sanitarias de Italia advirtieron del peligro e insistía con que la gente evitara las aglomeraciones. Los italianos desoyeron. Quince días después comenzaron a caer uno tras otro, morían como moscas, no había funeraria que diera abasto.

Pasó igual en Brasil y Estados Unidos. España tampoco se adecuó a las medidas preventivas realizando, incluso, marchas callejeras en marzo y poco después sus hospitales colapsaron.

Impunidad, inconsciencia e ignorancia, un coctel de alta explosividad.

Más nos valga ser prudentes.

No hables mal del puente hasta que lo hayas cruzado, dice un proverbio. No creamos que el virus puso violines en bolsa y se marchó. Ojalá así sea, Dios lo quiera, pero no es así, infelizmente.

Nadie sabe cuándo se marchará, nadie está preparado para encararlo, menos los que con impunidad espolean desde los medios de comunicación y las redes sociales para violar las normas que, dicho sea de paso, no es para que el gobernante se beneficie sino para que la ciudadanía gane a la pandemia.

Una difícil situación que rogamos al Altísimo que cuando se marche no queden muchos enfermos, que los muertos sean pocos y que, en fin, todos estemos sanos y albos. Para eso es necesario perseverar en lo único válido para enfrentar al virus, quedarnos en casa, ser disciplinados y rogar a Dios que nos proteja.

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