La insensatez de algunos ante el virus, esa bestia

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En esta emergencia sanitaria las irresponsabilidades por parte de algunas personas se manifiestan de diversas maneras. Una diputada apoyando una manifestación callejera, el favorito del virus para atrapar de una sola vez a muchos voluntarios para su propagación, otro diputado se descamisa reclamando se abra el puente sobre el Paraná cuando Brasil es el paraíso del Covid-19

El diputado Jorge Britez se quita la ropa no tanto a favor del comercio esteño sino para que ingrese el virus y mate vaya a saber a cuantos paraguayos.

Conocidos empresarios y políticos aportan lo suyo para “hacer la liga” hasta que se vuelva a una suerte de normalidad de las actividades cuando las condiciones lejos aún están lejos de ser tales.

Autoridades departamentales que sin importarles las consecuencias ecapándose literalmente de los controles y se introduce en la mina del virus, Brasil; otro que organiza caravana en la ciudad en apoyo a que el puente, ese bienaventurado Puente de la Amistad, se vuelva a  habilitar porque para esa persona es más importante ganar plata que enfermarse y hasta, incluso, morir.

Kattya González viste la casaca albirroja para la foto pero apoya caravanas para darse el contagio masivo de los paraguayos. Se aplazó.

Todas las manifestaciones no serán suficientes, jamás, para que el virus se marche. No es el gobierno, en este caso el enemigo sino el Covid-19 que le tiene a los trotes a la humanidad toda. A la disparada hasta que muchos, muchísimos, no terminen sus historias por este mundo de lágrimas sino en el cementerio.

¿De qué sirve salir ahora si mañana empieza nuestro encierro definitivo bajo una losa de mármol?; ¿de qué servirá nuestro dinero si del respirador nos sacarán directo o al cementerio o al crematorio porque con nosotros ya no hay caso, excepto un milagro?

Llama la atención la extrema irresponsabilidad no solo de quien manipula las redes sociales de modo que los más ingenuos se sumen a descabelladas caravanas y terminen culpando a Julio Mazzoleni y Marito de lo que le pasa, sino también de diputados de la nación que sin pudor se quita la ropa en la honorable sala como medida personal suya para que el resto de los paraguayos, y las autoridades, claro, autoricen abrir tranqueras para que nos invada el virus.

Como alguien posteó en las redes, el virus es una broma hasta que uno del entorno da positivo, igual que el ateo que renuncia a su impugnación y burla a Dios cuando el avión en el cual viaja se precipita al suelo. Es necesario que al menos dos diputados pasen por los respiradores para que aprendan, si salen vivos, a ser sensatos.

No caben dudas que el país, como el resto del mundo, pasa momentos difíciles, que mucha gente está sin trabajo y que todos debemos comer. Todo eso es cierto, pero no es suficiente como para entregarse mansamente al que indefectiblemente nos degollará así seamos autoridades, ciudadanos comunes, ricos o pobres. La salud es la suprema ley.

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