La batalla que lidera el presidente contra los corruptos

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En los últimos 30 días se vino ventilando los detalles referidos a las malogradas importaciones de insumos médicos de China por parte de dos empresas nacionales, aleccionadoras por cierto no solo para la ciudadanía que desea ver resultados concretos contra la corrupción sino, incluso, para la comunidad política y administrativa y la empresarial paraguaya.

El incidente, de alta y sólida envergadura, no hubiera sido posible si la buena voluntad no mediaba sobre todo entre los principales responsables del programa de emergencia sanitaria en especial del Presidente de la República y del ministro de Salud Pública y Bienestar Social.

Las importaciones del escándalo. “De aquí no pasan”, les dijo el presidente y agregó “caiga quién caiga”.

La orden de poner todo a la luz del sol, de no esconder nada en la oscuridad de algunas cavernas establecidas por los egoístas que no faltan, fue – sin lugar a la mínima duda – del mismo presidente Mario Abdo Benítez, quien desde el vamos de la crisis hizo énfasis sobre de que nada se hará a espaldas de la ciudadanía.

Por esa voluntad que lo animó organizó sistemas que permiten el control sobre las instituciones involucradas en la compra de medicamentos e insumos médicos para encarar la pandemia. Ante esa firme decisión, Arnaldo Giuzzio se cargó con la responsabilidad de controlar con lupa cada compra, cada gestión, documento por documento.

Si el Presidente de la República – vale sumar en el análisis – no insistía en esta delicada tarea, capaz que la corrupción haya goleado a la administración estatal y a la opinión pública.

Por eso cayeron varios funcionarios de rango directivo, conocedores de los tejes y manejes, instalados ya hace décadas, a la hora de comprar con la plata pública, y que, confiados con que el equipo de investigación sería ninguneado, arriesgaron enfrentar la postura presidencial. Y perdieron. Como también perdieron las empresas a quienes se confió tan delicada como humanista gestión.

Pero también se estropearon los políticos que habrían creído que Mario Abdo Benitez dejaría pasar las informalidades. También fueron goleados algunos sectores de la prensa que, sorprendidos con la innegociable actitud del Ejecutivo, buscaron las vueltas de modo que de alguna manera cayeran el Presidente y el ministro de Salud Pública. Cansados de buscar la quinta pata al gato se retiraron del campo de batalla.

Al César lo que es del César. Mario Abdo Benitez chocó contra la corrupción, lo enfrentó a cuerpo gentil y eso también debe salir a luz. Es de su genuina voluntad.

Quizás el presidente, eso sí, carezca del sistema oportuno para comunicar con claridad, sin opacidad ninguna, de modo que la gente sepa cómo se dio la campaña contra la corrupción en esta pandemia, cómo fue dándose y, en especial, quién maneja los hilos contra el manotazo al erario público.

Desde luego, el Presidente no hubiera podido llevar a buen puerto este puntual trabajo contra la corrupción si no contaba con un equipo eficiente y leal.

Valga puntualizar el protagonismo efectivo de quien ejerce el cargo más importante de la república ante la tenaz operación de los poderes fácticos de presentarlo como el responsable de la corrupción. Supo conducir el barco en medio de la tempestad. Al César lo que es del César.

1 Comentario

  1. No es un trabajo fácil presidente pero con honestidad y con trabajo es posible lograrlo, luchar con la corrupción tan arraigada en nuestro pais. Podes hacerlo presidente, podes lograrlo, manteniendo siempre claridad y cuentas claras. Lo que paso en salud es prueba de ello, Bien por eso Presidente! Ahora queremos mano dura con todos los de salud! Hiciste bien poniendo a Giuzzio en la Comisión. Todo lo que este mal debe corregirse @MaritoAbdo

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