No hay peor ciego que aquel que no quiera ver

0

Hay que saber entender que no todo lo que se lee, oye o dice en las redes sociales es cierto. Los intereses creados por ciertos sectores y por otro lado, el simple gusto por ir en contra de todo lo que se hace el Gobierno, no nos hace comprender muchas veces todo aquello que es bueno y se realiza a diario para el bien de todos. Es cierto, tomates podridos siempre se encontrarán en la caja pero esa misma caja es grande y hay frutas buenas de las cuales es recomendable consumir.

Repetir lo que otro dice es muy fácil, basta mezclar lo que se oye con un poco de imaginación y ya se tiene un lindo teléfono cortado. Esto luego, lastimosamente, se replica en la prensa quien toma el pulso a las redes sociales y sin comprobar las fuentes, empuja un rumor como si fuera la verdad. Hay casos que dejan en el “opá reí” luego de crear daño sin sus respectivas rectificaciones, pero se instaló de mala forma una tergiversación de los hechos que puede durar mucho tiempo en el boca a boca, con el aval de haberlo leido en tal diario, escuchado en radio X o visto en ese canal.

Es cierto que el fake news existe desde las propias entrañas de aquellos medios que por cierto, irónicamente realizan campañas de desprestigios contra medios pequeños, desacreditando fuentes confiables o realizando viñetas que instan a que no sintonicen otros medios de prensa para que la verdad (sus propias verdades), deban ser tenidas en cuenta a la hora de emitir un juicio sobre ciertas situaciones. En cierto modo, distraen al receptor para que sus propias noticias falsas “fake news” se conviertan en las verdaderas “true news”, confundiendo así al discernimiento colectivo.

La solución y que hasta parece un cliché, se encuentra en la comprensión entre líneas de los puntos tratados, ya sean estos intereses políticos, comerciales, judiciales, particulares, etc. Es justamente en este punto donde descansa el refrán “no hay peor ciego que aquel que no quiera ver”, donde se sustenta el resultado de lo que pregonan los medios con sus propios intereses o aquellos que hacen correr dinero para que se escuchen los mensajes que quieren programar en el subconsciente de todos, para ir en contra o a favor de lo que quieren.

Damos un ejemplo ya pasado, nadie seguro le dio mucha atención al corredor vial del botánico, una obra que va muy adelantada y que en sus inicios, fue víctima de una agenda que intentaba desestabilizar y parar el progreso que ahora se tiene en la zona. Tal vez ya olvidaron o no corrió como tenía que haber corrido los intereses de meter palo en la rueda, pero al final, cuando todo termine, esa misma obra dará más beneficios que aquellos que intentaron desacreditar desde sectores que evitaban a toda costa que se siga adelante con la construcción.

Con todo eso en peso y antes de ser parte de una opinión con poco sustento, quien se encuentra en la posición de tener la última palabra debe de analizar el contexto, que intereses se encuentran por detrás y hasta donde es cierto lo que se publica para desviar la atención y en el peor de los casos, las excusas que se plantan para desacreditar lo realizado y que falta por hacer.

Finalmente y para que todos busquemos el fin común, siempre hay que exigir una solución clara, todos tenemos el derecho de estar mejor y, si presentamos propuestas coherentes, vamos a llegar a la ansiada solución general y no entrar dentro de los intereses de unos pocos a costa de la desestabilización contra propios ciudadanos o el Gobierno que aunque muchos no quieran ver, oir, ni decir, está se está haciendo buenas tareas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here