De la dependencia a la independencia triguera

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Paraguay cuenta desde hace más de 30 años con su propio trigo, que incluso exporta, mediante tres factores determinantes: La rotación de cultivo con la soja, la mecanización y la siembra directa. A esto se suman las altas inversiones efectuadas en silos y transportes.

Para comprender mejor lo de la producción del cereal debemos remontarnos a décadas atrás, cuando Paraguay carecía de trigo propio y debía apelar al excedente de la producción extranjera, especialmente argentina.

Más de una vez Argentina no pudo (o no quiso) vendernos su trigo por lo que el gobierno paraguayo tuvo que echar mano a todos los recursos a su alcance de modo que no falte trigo para moler en molinos nacionales.

El entonces canciller paraguayo, Raúl Sapena Pastor y el embajador norteamericano, Benigno Hernandez, firmando el acuerdo para importar trigo estadounidense.

Fue así que el viernes 22 de diciembre de 1967 el canciller nacional, doctor Raúl Sapena Pastor, firmó un acuerdo con el embajador norteamericano en Paraguay, H. C. Hernández,  para que los agricultores de su país provean 35.000 toneladas de trigo excedentes. La importación demanda pagar 2.400.000 dólares.

La dependencia paraguaya del trigo argentino fue problema de Estado; en ese sentido, el presidente Manuel Gondra en su mensaje al Congreso Nacional el 21 de abril de 1921 dijo que “con motivo de la escasez de trigo y harina ante las disposiciones prohibitivas de la exportación dictadas por el gobierno argentino, la legación en Buenos Aires realizó ante él gestiones tendientes a obtener franquicias para conseguir la provisión necesaria para el consumo del país, gestiones que tuvieron éxito favorable”.

Hoy, tras mucho batallar, Paraguay tiene trigo propio incluso para exportar. El miércoles 11 de octubre de 1989 los diarios asuncenos publicaban el primer embarque de trigo paraguayo a Bolivia. Transcurrido los años, la exportación abarcó la de harina.

Paraguay es el primer país subtropical de América que exporta este preciado cereal.

Es necesario remarcar que el trigo no es posible producir sin la participación de la soja en el uso de la tierra (la rotación de cultivo).Trigo y soja garantizan (siempre y cuando la naturaleza acompañe la producción) al menos 3.000 de dólares al año para el país y; la independencia triguera, que no resultó fácil alcanzarla.

Si por desgracia, los productores dejan de lado la producción del cereal la única salida a la necesidad paraguaya será de nuevo importar trigo y para el efecto el Estado debe desprenderse de sus dólares que deberá obtener de otras fuentes. La producción de trigo y soja demanda inversiones altas, acceso a la tecnología y alta vocación del agricultor.

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