Los técnicos de la década de oro del fútbol paraguayo

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Los años sesenta fueron del fútbol paraguayo, sobre todo de sus técnicos y preparadores físicos. Tiempos de cuando los DTs decían que el deportista primero debía ser atleta y luego futbolista. Señores que desde la alambrada hacían equipos campeones como para que el futbolista paraguayo sea apreciado, al igual que sus mismos técnicos, en los más grandes clubes de América y Europa.

Benjamín Laterza.

Todavía algunos señores aficionados concurrían a las graderías de los estadios vestidos de traje y sombrero. Eran tiempos en que los sastres y sombrereros eran grandes y respetables empresarios. De cuando todos los domingos la concurrencia era para los grandes partidos de la semana en el Estadio de Sajonia de la Liga Paraguaya de Fútbol, luego “Defensores del Chaco”.

Fueron los hombres claves de una gran década, 1960, del fútbol paraguayo, los que hicieron inseparable al paraguayo con su fútbol ganando prestigio en el escenario internacional mediante notables desempeños individuales o de conjunto con figuras que alcanzaron renombre en los más grandes clubes de América y el Viejo Continente.

Egidio Landolfi.

Bien se merece que a la década de 1960 se lo llame “la del gran fútbol paraguayo”, decenio que empezó con el pié derecho: Paraguay venía de hacer un gran papel en el mundial de Suecia de 1958, que contó con gigantes del balompié paraguayo como Aurelio González, el gran capitán, como DT., José Parodi, Claudio Lezcano, Eliseo Insfrán, Cayetano Re, Juan Vicente Lezcano.

Carlos Duria.

Y porque el fútbol paraguayo pasaba por su tiempo de las vacas gordas se sumaron los técnicos foráneos, como José María “Chema” Rodríguez, aquel estupendo DT uruguayo, que llevó a la cumbre al Guaraní legendario de Raimundo Aguilera, Arsenio Valdéz, Víctor y Ernesto Juarez, Genaro García “el búfalo”, Kaí González, Salvador Breglia, entre otra luminarias.

Y grandes preparadores físicos como Carlos Duria que marcaría toda una época en Cerro Porteño luego de entrenar al equipo del inolvidable Rubio Ñu de Trinidad. El Cerro de Saturnino Arrúa, Artemio Villanueva “el arquero poeta”, Adalberto Escobar, Celino Mora, Valentín Mendoza “pachanga”, Idalino Monges…

Benjamín Fernández.

Jugadores y técnicos paraguayos eran – ¡qué tiempos! –  los máximo del fútbol europeo. En América casi no había equipos que no contaran con al menos un jugador compatriota. El Barcelona de Ecuador en algún momento su cuadro casi completo era de paraguayos.

Heriberto Herrera, el sargento de hierro, fue DT de grandes clubes de España e Italia. Hizo sus primeras armas como jugador en los potreros de Guarambaré, su pueblo.

¿Y qué me dicen de Aurelio González, el segundo mejor jugador paraguayo por detrás de Arsenio Erico?, el eterno DT de los grandes equipos paraguayos y de la Albirroja.

En fin, el fútbol con arte, ciencia y creatividad en la cancha no sería posible sin estos artífices del balompié paraguayo sino el de los potreros y los pelotazos “punta karaja” de otros lejanos tiempos. Fueron artistas y científicos del fútbol demandado por los grandes del mundo. Por eso el deporte paraguayo está alto, por eso esta recordación.

(EMC, desde la redacción central del diario digital Cuarto Poder)

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