Escrachadores ante el “haz lo que yo digo…”

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Nada es tan peligroso como un buen consejo acompañado por un mal ejemplo. Esa es una sabiduría que toda persona sensata tiene presente para cuando dice o hace, de lo contrario se manifiesta la reprochable e hipócrita frase “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”.

La manifestación organizada en plena cuarentena por quienes ahora exigen que otros cumplan las normas que ellos se negaron a cumplir.

Semanas atrás una persona muy identificada con grupos de personas que hacen llamar “escrachadores”, la señora María Esther Roa, organizó una caravana de vehículos y que culminó con una concentración de muchas personas frente al Oratorio de la Virgen y Panteón Nacional de los Héroes que nada de extraño hubiera sido si no violaba las normas sanitarias que prohíben, por ahora, la realización de reuniones por las razones por todos conocidas.

Quizás la misma organización hoy informa que ha entregado a la Fiscalía General del Estado una nota por la que acusa al presidente de la república, al ministro de Salud Pública y a otros por violar las normas ya que dichas autoridades no respetaron las recomendaciones sanitarias.

El consejo no deja de ser bueno, solo que quien aconseja el respeto a las normas ha caído en la contradicción de haber organizado y participado de eventos que riñen con la seguridad sanitaria como los mencionados.

Si una persona no nos demuestra con hecho sobre lo que dice no es necesario escuchar sus palabras. A palabras necias, oídos sordos. Así es la vida que exige siempre, para todo, en todas las disciplinas, la autoridad moral de lo contrario las palabras caen en saco roto, se pierden, así sean oportunas y necesarias.

Un buen ejemplo tiene doble valor que una buena advertencia.

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