La esotérica Herma Sosa Montanía

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Fue leal a sus oyentes como a Juan Bernabé, colega y director de la radio en la que trabajó siempre. Su conocimiento trascendental la convertía en una suerte de sacerdotisa ante el entonces poderoso empresario radial. Ambos se conocían desde aquellos lejanos inicios en Radio Guaraní como compañeros en la locución junto a otros que con el tiempo serían famosos de la radiofonía paraguaya.

Pocos saben que la conductora de “Disque por su disco y su pedido en el aire” y “Una canción para el ensueño y aquí está su bolero” era metafísica y como tal asistía a las sesiones de la espiritista Escuela Científica Basilio sobre la calle 15 de Agosto y Costanera.

Conocía perfectamente el significado del estado vibratorio espiritual del discípulo. Por tanto, dedicaba su tiempo al misticismo para contactar con los seres espirituales, con las almas de quienes se han desprendido de sus cuerpos materiales.

La única mujer del grupo, Herma Sosa Montanía, década de 1950, Radio Guaraní. Humberto Rubín es el que están sentado en el extremo derecho. Radio Comuneros aún no existía.

El discreto ascetismo practicado por ella quizás haya sido factor determinante para ser una de las personas más influyentes del entorno de Juan Bernabé, quien la escuchaba y consentía reservadamente.

Antiguos compañeros que aun viven (Sosa Montanía falleció en la alborada del nuevo milenio) afirman que la locutora tenía la capacidad de influir para aceptar a tal o cual persona que deseaba trabajar en la radio, también para despedir al más pintado. Poseía ese algo de las pitonisas que la convertía en una mujer enigmática con poderes extraños.

Entre sus íntimos enfocaba sus conversaciones hacia lo metafísico, la reencarnación,  las almas, las energías buenas y malas. Era intensamente devota de Jesús que, en fin, es el centro de la filosofía de la Escuela Científica Basilio. Sus más cercanos familiares y amigos conocían de sus virtudes metafísica, como que era capaz de notar el aura de las personas, si irradia o no luz y de su color.

Mediados de la década de 1970, Herma Sosa Montanía, sentada hacia la derecha, durante la celebración del Día de los Locutores en la sede de la ALORTPA.

Así como los mejores boleros difundidos en su memorable programa de las siestas asuncenas conocía las profundidades esotéricas, sus prácticas comunes, sus recursos, sus causas y sus efectos.  En sus viajes a Buenos Aires por aquellos años de la década de 1970 cuando grababa en el sello RCA Víctor su disco al que llamó “Por amarte con egoísmo te perdí”,  frecuentaba la sede central de la Escuela Científica Basilio donde recibía “fluido”, una suerte de energización a través de la agitación de las manos sobre la cabeza de la persona creyente.

Herma Sosa Montanía fue de la generación de Humberto Rubín, Celestino Álvarez, Lionel Enrique Lara, Amado Farina, Simón Nicolás Cazola, Jacinto Herrera, Celso Rojas, Miguel y Neri Fernández, Narciso Ríos, Silvio Noguera Ayala, Francisco Díaz Cantero, Papi Núñez, Andrés Barreto Calderoli, incluso de quien después sería estrella de la televisión argentina, Arnado Andrés Päcuá,  más conocido como Arnaldo André.

Ella fue siempre la productora comercial de sus programas radiales cuyo éxito fue resonante por muchos años. La mayoría de los anunciantes de “Disque por su disco” y “Boleros” eran conocidos mediante la promoción en dichos espacios radiales. Algunas de las promociones eran a cambio – “a cambiazo”, en la jerga de los locutores –  de mercaderías, como el caso de la famosa parrillada “El Rosedal”, Quinta y Estados Unidos, que proveía a la locutora de comidas para la cena diaria de su casa que por aquel tiempo estaba en  Rojas Silva y 13 Proyectadas (luego adquirió otra casa en México esquina 11 Proyectadas de la capital, donde montó una pequeña tienda a la que llamó “Plata Yvygüy”).

Activa, de una seductora voz, siempre creando, así era la influyente animadora y locutora de ZP9 Radio Comuneros (“en el mil de su dial”, como acostumbraba a decir desde el micrófono, así como “gracias mil”, al despedir el programa). Desde hacía muchos años la locutora sufría de diabetes (así como Francisco Díaz Cantero, Alejandro Ortiz Aquino, Carmelo Ruggilo entre otros) que provocó su fallecimiento. Tuvo un hijo.

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