La conspiración de los chacineros

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Que levante la mano el ex presidente de la república al que no hayan conspirado en enero y en agosto. En 31 años de democracia todos han sentido el toque y despegue de los eternos conspiradores que para tener cierto aire de credibilidad no faltan periodistas y políticos que toman el guante y salen al frente a proclamar dos o tres acusaciones y, luego, van a sus casas, se apoltronan y, repanchigados y retrepados, beben sus bebidas favoritas mientras observan su película en Netflix.

El político paraguayo, duele decirlo, es un empedernido galán de las intrigas, no podemos negar nuestra sangre nativa, esa que incita a la emboscada, a la maquinación, a esa felonía personificado en personajes que entre jaranas y bromas reflejan el lado gris y oscuro del letrado como Perurimá, entre los personajes folclóricos y; de José Gill, caudillo colorado y de Albino Jara, militar liberal, banderas y escudos, esencia y rostros de la conspiración política.

Enero y agosto, históricamente son meses propicios para el político paraguayo para sacudir el árbol a ver si no caen algunos frutos maduros. La frase argañista “siempre habrá un 13 de enero” es correa del cuero conspirador declarado en el primer mes del año, en plenas vacaciones tórridas del Paraguay siempre caliente.

El codiciado bastón de mando al cual no pocos políticos aspiran llegar aunque sea al margen de las urnas. La conspiración es un recurso al que cada enero y julio algunos políticos echan mano, pocas veces con éxito.

En enero también se cargó leña a la caldera que terminaría tumbando a Alfredo Stroessner.

En agosto, llegando al 15, hay una curiosa tendencia por parte de los políticos por imaginar que el presidente de turno tomaría en serio sus acusaciones contra uno y otro ministro de modo que el mandatario les dé gusto con el relevo (de paso soñando los conspiradores ligar algunas migajas de poder), un onanismo inexplicable y absurdo.

Claro, siempre hay periodistas que se prestan para promover las “inquietudes”, la “preocupación de la ciudadanía” y la mar en coche. Por eso decimos, que levante la mano el presidente de la república que en los últimos 31 años no haya sentido la costumbrista intención política de algún golpecito que les entreabran esperanzas de asumir al poder y si es a la presidencia, mucho mejor.

Este julio puede faltar la tradicional expo de Mariano Ruqe Alonso no así la intentona golpista de parte de algunos políticos, generalmente de parlamentarios que concentraron sus ataques contra uno que les nació macho: Julio Mazzoleni, cuyo problema principal es que les hizo diez a cero a cualquier otro ministro de salud y de cualquier partido, sobre todo al cartista Antonio Barrios.

Y esos diez a cero hay que convertir en una factura a pasar al presidente de la república de modo que este, vencido por la presión, cambie al titular de salud (al que algunos ya quieren candidatar para la presidencia de la república en 2023) y que vuelva la paz en la etnia. Ese es el miedo de algunos políticos, incluso a algunos renombrados del mismo Partido Colorado.

Esa es la verdad, no hay otra.

Entre tanto, conspirar, conspirar, conspirar. La onda política paraguaya de siempre, desde 1866, en las mismas huestes del Mariscal López en el frente de batalla. Tramar como apoderarse del poder ya no se puede con el sable que sea con el filo de la intriga, a la luz de la famosa frase de “Letradito” Ibañez, “ko´agä, ñandehaitema”. Nuestra criolla política, el criollo dilema de una sociedad con políticos chacineros.