Apostamos a blancas o negras, a la vida o a la muerte

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El de hoy fue el tercero, los tres del mismo lugar, la cárcel de Ciudad del Este y, a este ritmo, capaz que se sumen otros. En la capital del décimo departamento el horno no está para bollos, hasta su intendente tuvo que ser internado de urgencia. El covid en aquella ciudad está como en su salsa.

El informe del Ministerio de Justicia nos sorprendió esta mañana con el anuncio de otro caso fatal en la penitenciaría regional de la ciudad. Ahora le tocó a un interno, los dos anteriores fueron guardias de la cárcel.

Ciudad del Este está contagiada como lo está Foz de Yguazú, donde la cantidad de muertos también alarma a los habitantes de la ciudad, como, en fin, lo está todo el Brasil.

La salud es lo más importa, es la suprema ley.

Entonces si se pusiera la salud en un plato de la balanza y, en otro, el comercio, se verá que la primera pesa más. Así fue siempre en la historia de la humanidad. El primitivo no podía salir a cazar, pescar y recolectar si estaba enfermo; más adelante, tampoco podía cambiar la carne de un venado por un abrigo en la plaza de la aldea si estaba con una afección.

La salud en primer lugar.

¿Qué pasaría con los esteños si miles de compradores brasileños cruzan a CDE para comprar?, sería maravilloso, las cajas registradoras volverían a registrar ingresos y más ingresos hasta que el empleado (como en el Supermercado “El Cacique” de Luque) caiga infectado por el virus, luego el dueño, a los que se suman el mesitero, el agente de tránsito, el comprista, todo el mundo. Un caso de terror, kafkiano.

Pero si solo se infectaran vaya y pase, cuando empiecen a morir será otro cantar, como ocurrió en la cárcel de la ciudad. Bueno, total, se diría como postrer consuelo, ocurrió en un lugar cerrado. Tal vez mediante eso no se propague, eso queremos y pedimos al Altísimo, ¿y si ocurre lo contrario?

La cosa no termina en lo que pueda expandirse, si ya no se expandió, desde la cárcel sino de lo que proviene del Brasil un país que, lamentablemente, está minado de Covid-19. Ese aluvión si será muchas veces más fatal.

Sí, no es tema de discusión, es necesario reactivar comercialmente CDE. Todos queremos. Pero mientras no tengamos la vacuna aplicada en cada uno de nosotros no hay otra que protegernos, bajar las cortinas, aislarnos, quedar en casa.

El aislamiento es el único remedio natural al que hasta ahora la humanidad toda (8.000 millones de seres humanos del planeta) apela para eludir los efecto del virus. Nadie es culpable de los problemas comerciales de Ciudad del Este ni de ninguna otra ciudad fronteriza sino este miserable virus que nos llegó de lejos.

El aislamiento practicado como único remedio natural es pesado, largo, tedioso y destruye la economía, ¿pero qué se puede hacer mientras los 7.000.000 de paraguayos no estemos vacunados?, nada, lamentablemente. Y esto deben tener en cuenta los esteños; que en este juego solo hay blancas y negras a los cuales apostar, o a la vida o a la muerte.

(Efraín Martínez Cuevas, desde la redacción central del diario digital Cuarto Poder).

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