El queso que Paulo, el niño de Yhú, ayuda a producir

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Temprano, como sus padres, está de pie. Tiene seis años y se llama Paulo. Aprendió a ordeñar la vaca, a atender a las gallinas ponedoras y a manejar el tractor. Vive con su familia en una comunidad llamada Depósito Cue, jurisdicción de Yhú, Caaguazú. Marlene, su madre, hace queso de los 30 litros de leche diarios.

Paulo pertenece a una familia rural donde desde el alba hay mucho por hacer. Las aves, los cerdos, la vaca, las ovejas que necesitan comer y, el ganado mayor que urge abrirles las tranqueras para marchar hacia los piquetes. En ese ambiente crece Paulo que ordeña la vaca, alimenta a las aves, junta los huevos y hasta maneja el tractor del padre, y, en la alegría del juego, aprende responsabilidades.

Entre tarea y tarea, entre juegos y juegos, el amor de madre a hijo. Crecer en el ejemplo familiar.

“Aprendió, mirando; un día me preguntó si podía dejarle hacer y le di espacio. Colocó la sillita, se puso por debajo de la vaca y en la primera operación ya ordeñó”, comentó orgullosa su madre, Marlene Ozuna, al añadir que tienen 33 vacas de las cuales ahora ordeñan cuatro.

Además de las que ordeña, tienen dos a punto de parir y otras en estado de preñez.

La leche es destinada a la producción diaria de queso que vende en la misma casa a un cliente fijo y a los vecinos. El elaborado a la mañana es para un comprador fijo; el de la tarde, para los vecinos. “Los vecinos son buenos clientes. Es más, también compran el huevo que recoge Paulo”.

Esta tarde, al comunicarnos con doña Marlene a través del chat, ella nos dijo que Paulo estaba en la chacra con el padre jugando, aprendiendo, ayudando, absorbiendo toda la realidad del trabajo en la finca. “Sueño con tener una ordeñadora mecánica”, dijo la madre. Nos muestra el queso producido y cuanto pesa.

La apacible vida agraria y pastoril de un niño que crece sano y feliz rodeado de puros ejemplos de trabajo, de sacrificio de los padres, de sabia y rica naturaleza y del amor infinito. El mundo de Paulo, el de muchos niños de familias camperas ejemplares de nuestra nación.

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