Agua pura y sana, ¡por fin!, en el desierto chaqueño

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No es un escape de agua en algún barrio de la ciudad ni en un arrozal de Misiones ni la nueva extensión practicada por la ESSAP, es agua potable en pleno departamento de Boquerón que, ¡por fin!, llega desde el río Paraguay a más de 200 kilómetros de las colonias menonitas a través del tantas veces postergado acueducto.

Hacía frio en los últimos días de la semana pasada. En medio de la inclemencia los obreros seguían trabajan, incansablemente, incluso de noche para dejar en condiciones el acueducto que registró algunos atascos. Solucionado el problema, el agua potable corrió libre y torrencial, fresco, puro desde la lejanía del río.

A casi cien años de la llegada del primer contingente de menonitas al árido desierto chaqueño hoy el agua llegó a Loma Plata, Filadelfia y Neuland y las comunidades indígenas. Desde luego, las conexiones todavía deberán hacerse, los detalles habrán de superarse, que, felizmente, son menores.

Lo cierto es que ya no faltará agua potable para los paraguayos del Chaco Central, gracias a Dios.