Aquel extravagante director de diario, el inolvidable HDD

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Por Efraín Martínez Cuevas  

Humberto Domínguez Dibb, el recordado HDD, el del saco blanco y camisa negra, a veces; roja en otras ocasiones; el del descapotable, el del Roll Royce aquel tan admirado en Asunción; yerno del presidente Stroessner y declarado enemigo número uno de Sabino Augusto Montanaro, el temible ministro del Interior de aquellos tiempos; un platudo bohemio, elegante, seductor, varonil, admirador de las mujeres más bonitas de la época.

También fue el dueño y director del diario Hoy, el de la sala de redacción más divertida de los últimos 50 años del periodismo paraguayo.

Alfredo Stroessner, Humberto Dominguez Dibb y Aldo Zuccolillo.

Un buen día atropelló el diario Abc color, sacudió unos cuantos sopapos a Rufo Medina, el secretario privado del Zuccolillo, y se fue. Ya no recuerdo porqué atropelló el diario. Le agradaba meterse en entreveros como aquel legendario caudillo colorado, José Gill.

Tras el cierre de Abc, en marzo de 1984, Alberto Peralta, secretario de redacción del diario de HDD, me invita a integrar el plantel de redactores de ese matutino. De Abc pasamos a Hoy Carlos Rodríguez, Roque González Benitez y yo.

Tuve el privilegio de ser confirmado como periodista de Hoy por el mismo HDD durante una reunión a la que me invitó en su enorme y lujoso escritorio blanco durante la cual, en informal y cálida charla, me comentó todo lo que él hace para sostener la calidad del diario (¿me estará hablando en serio o en broma?, me pregunté íntimamente).

En un programa de televisión por Canal 9 “Cerro Corá”, HDD, segundo a la Izq. ntre directores de medios de prensa hablando sobre libertad de prensa. Fue en 1979.

-No es fácil hacer periodismo con cualquier gente – alardeó.

Y entró en confianza:

-A mí pues me gustan las modelos y si una de ellas me visita y, a través del monitor veo que estás en la sala de redacción, te voy a llamar y vos venís con una cuartilla redactada y me vas a preguntar si qué me parece el borrador para la columna editorial del día siguiente que supuestamente escribiste. Yo voy a leer y te voy a reprender. “Mirá – te voy a decir – cómo se escribe un editorial” y me vas a contestar “sí, señor” y me pondré a teclear en mi máquina de escribir de manera que yo impresione a la nena que vino a visitarme.

¡Divino, HDD!

Tantas veces me echó de su diario porque no le gustaba la tapa, el editorial, el título principal de tapa o de página, o una foto. Yo era uno de los secretarios de redacción del diario La Tarde, del mismo grupo Hoy y que, como su nombre indicaba, aparecía en horas vespertinas.

Me despedía por teléfono como el entonces presidente Fernando Lugo a sus ministros por mensajitos. Bernardo Nery Farina, el pacificador de siempre, se encargaba de recuperarme de nuevo. Claro, al día siguiente HDD se olvidaba del altercado y a otra cosa.

Una noche, en su fiesta de cumpleaños, en su mansión de la avenida Aviadores del Chaco (“La Mezquita”), nadie de sus invitados pudimos salir para lo cual mandó poner candados a su portón. La idea era farrear hasta el amanecer y como no hubo otra alternativa amanecimos con serpentinas, pitos, matracas, orquestas, champan y mozos diligentes sirviendo aquí y allá.

Nunca otro director de diario fue ni es como HDD, aquel pituco, enorme y elegantón, el de los divertidos escándalos, un play boy de armas tomar, aquel personaje inolvidable.

Nació en 1943 y falleció en 1991.

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