El rozado o quema de campo, costumbre ancestral de campesinos paraguayos

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El sistema agrícola tradicional, no solo de nuestros campesinos sino también de agricultores de otros países vecinos, contempla la quema de bosques – el rozado con fuego – para habilitar nuevas chacras.

Hasta los tiempos de la masiva producción algodonera en Paraguay, se llegó a cubrir casi 600.000 hectáreas, la quema de rastrojos del algodonero no solo era practicado en las chacras sino era obligatorio incinerarlos para matar las plagas del textil (broca del tallo, bacterias, etc.) que invernaban en los barbechos.

Tras las cosechas del rubro, que llegó a ocupar a 137.000 familias campesinas durante varias décadas, la quema era realizada sobre todo en en agosto, aprovechando la sequía.

Dionisio González Torres expone en su libro Folklore del Paraguay que el desmonte, una actividad común de generaciones posteriores a la Guerra contra la Triple Alianza culminaba con la quema de todo lo desmontado. Esta práctica viene, sin embargo, de bien lejos, de los mismos indígenas guaraníes.

El sabio Moisés Santiago Bertoni Torriani, abuelo del ex ministro de Agricultura y Ganadería, Hrnando Bertoni y bisabuelo del actual viceministro de Agricultura, Moisés Bertoni Hicar.

El sabio Moisés S. Bertoni, en El mentor Agrícola refiere que en el mes de abril “se puede continuar la quema” pero que es “menos de provecho que en febrero y marzo”.

En cuanto al mes de mayo, el sabio suizo advirtió que el quinto mes del año “todavía es muy temprano para quemar los bosques”.

En el mismo libro, famoso por cierto, Bertoni publicó un análisis comparativo entre tierras quemas y el resultado en las cosechas y remarca: “la quema no ha mejorado sino a los campos bajos dulces y tal vez a los salobres. En los campos altos, la quema ha reducido de un 40 % la producción de pastos aprovechables”.

Bertoni, abuelo de quien fuera ministro de Agricultura y Ganadería, Hernando Bertoni, recomendaba quemar chacras y campos “sin mayor perjuicio, excepto los parajes de mucha helada”.

Un dato curioso y coincidente con la realidad actual: El sabio Bertoni aporta respecto a las quemas de chacras y campos en el mes de agosto y dice: “Pésima costumbre es quemar en este mes: la sequedad hace que la quema resulte excesiva; las heladas aún perjudican en los campos; el sol fuerte de septiembre encuentra el suelo desnudo e impide la germinación de las especies tiernas; y si septiembre corre seco, la brotación no viene o viene mal”.

Sigue exponiendo el sabio: “además se destruye en este mes (agosto) gran cantidad de huevos de aves útiles para la agricultura, que ponen en los campos o a la orilla de los montes”.

Recomienda finalmente: “desde agosto hasta diciembre la quema debiera ser prohibida absolutamente”.

En concreto, la quema de chacras, bosques y campos 1)- es parte del pensamiento del campesino labrador heredado de los ancestros guaraníes; 2)- el mismo sabio Bertoni sugería la quema en determinada época del año, no de agosto a diciembre.

Así, pues, no será fácil eliminar de la cultura campesina la práctica mencionada adoptada como recurso para trabajar la tierra.

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