La guerrilla argentina devoró vidas paraguayas, por eso nadie mariconeó al gobierno argentino

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El caso EPP de la semana pasada, que costó la vida de dos menores, reanima el conflicto ideológico regional, aprovechado por la izquierda argentina para atropellar, incluso, la embajada paraguaya en Buenos Aires, supuestamente porque las dos menores fallecidas son argentinas.

Durante la guerrilla sostenida por los comunistas en el vecino país desde 1973 hasta 1976 también paraguayos (entre ellos algunos cómplices de la guerrilla) han sido encarcelados, heridos, muertos o desaparecidos. Los gobiernos paraguayos jamás han molestado al argentino reclamando a favor de los colaboracionistas de los subversivos.

La milicia del ERP, en la Argentina de los años ´70. El EPP es un calco de aquellos guerrilleros: Uniformes, símbolos, escenarios, armas, consignas, objetivos.

Para entender esta trama es oportuno refrescarnos la memoria.

Cuando en marzo de 1973 el peronismo vuelve al poder, la agitación social en la República Argentina no tardó en arribar. Los desentendimiento internos dentro del Partido Justicialista de Juan Domingo Perón rápidamente se convirtieron en una feroz hoguera dando inicio al movimiento guerrillero más atroz que sufrió ese país en los últimos 60 años.

El Ejército argentino enfrentando a los guerrilleros en Tucumán, 45 años atrás, con bajas importantes en ambos bandos.

Entre 1974 y marzo de 1976 el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), modelo seguido por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) (hasta en el nombre son casi iguales), tuvo en sus filas a algunos paraguayos aunque no con el protagonismo de los líderes, como Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo, Hugo Irurzun, Luis Pujals, entre otros y que fueron apresados y hasta desaparecidos.

En aquellos agitados tiempos del último gobierno de Perón, un paraguayo, de apellido Estragó, regenteaba una pensión de baja estirpe en Buenos Aires donde se alojaban algunos compatriotas y de otras nacionalidades que resultaron ser adherentes del ERP. Corría el año 1974.

Una baja en las huestes guerrilleras en Tucumán, a mediados de la década de 1970. El largo enfrentamiento militar-guerrillero afectó a algunos paraguayos, pero nunca ningún gobierno paraguayo sacó en cara al par argentino esos trágicos pasajes de la reciente historia del vecino país.

Una noche, fusiles en ristre, policías y militares irrumpieron en la pensión, montada en una antigua vivienda, apresando a todos los ocupantes cuyas identidades estaban en manos de la Policía Federal y del Ejército Argentino. El primero en la lista de los uniformados fue el tal Estragó, que esa noche se refugió en algún sitio logrando, finalmente, escapar clandestinamente a Uruguay.

La anarquía iniciada entre los e justicialistas, que siguió con atentados terroristas casi a diario no solo en Buenos Aires sino también en otras ciudades del país, además de asesinatos, secuestros y varios actos de terror en el campo y las ciudades, terminó en un golpe militar encabezado por el teniente general Jorge Rafael Videla, quién asumió la presidencia de la República al ser derrocaba Isabel Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976.

Las villas populares porteñas, en los que estaban hacinados inmigrantes de varios países, entre ellos no pocos paraguayos,  en el marco de la anarquía política, eran constantemente asediadas por policías y militares. No pocos paraguayos fueron apresados en esos barrios de emergencia y algunos desaparecidos.

El Justicialismo, de clara tendencia izquierdista, se fraccionó en grupos sediciosos armados que actuaron con inusitada violencia contra los militares argentinos sobre todo en Tucumán, al que los guerrilleros del ERP denominaron “tierra liberada”, como los del EPP intentan con una zona del norte paraguayo.

Ni el gobierno de Alfredo Stroessner ni los posteriores hasta el actual han reclamado al de la Argentina por los paraguayos fallecidos, apresados y desaparecidos durante aquellos años de la guerrilla argentina y; mucho menos, a los líderes del ERP, entre quienes estaba Gorriarán Merlo, quién personalmente declaró que fue él quien encabezó el asesinato de Anastasio Somoza el 18 de septiembre de 1980.

Hugo Irurzun (Comandante Santiago) del mismo cuadro que asesinó al ex presidente nicaragüense y muerto por la policía paraguaya en Lambaré aquel día del crimen, también formaba parte del ERP que actuó en Tucumán.

A lo largo de aquellos penosos años iniciados en 1973 hasta 1976 los efectivos del ERP defendían “la justa violencia revolucionaria”.

(Por Efraín Martínez Cuevas, desde la Redacción Central de Cuarto Poder).