De chofer de micro campaña a sojero y triguero

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Quizás, quién sabe, algunos de los pasajeros que conducía desde Pejupá a San Joaquín, Caaguazú, eran unos de los pequeños sojeros de la zona a quiénes vio progresar.

Andando comprendió que de sus 10 hectáreas de su ociosa tierra puede hacer lo mismo que los más grandes pero en menor escala. Así se hizo sojero y triguero.

Derramando transpiraciones en el destronque para ampliar la superficie de siembra en la chacra de Troche, en Toro Aka, Caaguazú. Guapea para sembrar más trigo, soja y maíz.

Esta es la historia de Isidro Troche (31) (foto de portada), un conductor de buses que se abre paso hacia el futuro, cultivando granos, como el trigo que acaba de cosechar (2.500 kilos por hectárea) y que salvó la inversión y dejó un margen de utilidad. Ahora va por la soja.

Isidro maneja un viejo bus,  Mercedes tipo 1113, que cubre el trayecto Pejupa – San Joaquín (unos 12 kilómetros). Desde el año 2012 se juntó con otros agricultores con ganas de sacudirse de la pobreza. Se dejó asesorar por los técnicos que también, con buena voluntad, se arrimaron a él y sus amigos, nucleados en la Asociación d Productores Tajy Tpoty de una comunidad llamada “Toro Aka”, a unos tres kilómetros de Pejupa.

El veterano “1113” que volantea Troche. De a poco va dedicando todo el tiempo a la producción de granos en su propia chacra. No quiere pasar necesidades y procura para salir adelante.

 

Sus diez hectáreas de terreno, al notar cómo crecen los productores graneros, preguntando, fue sumando entusiasmo. Unos les habló de cómo preparar el suelo, otros les dijo sobre semillas, otros productores le habló de mecanización y asistencia técnica, hasta que colmó el vaso del entusiasmo y puso manos a la obra.

Como muy pocos agricultores criollos, paraguayos, ñandeva, aceptó el desafío del trabajo mecanizado como exige la producción granera kakua´a (grande). Así se puso a meterse de lleno en su chacra, por años sin uso en todo el predio.

Lo cuesta sudores cada jornada de pura hacha, eliminación de malezas, de restablecer el suelo. Son litros de salitre corriendo desde la frente hasta las piernas empapadas del polvo y del taha taha eliminado.

Con el tiempo su perseverancia llama la atención de los demás, los que ya tienen kilómetros de recorrer en la producción, no dudan darle una mano para acceder a la buena semilla, a los insumos químicos que la tierra requiere, el tractor, la cosechadora. Hoy por ti, mañana por mi. Uniones de esfuerzos, siembra en la tierra fértil de la voluntad del hombre.

Así como sus vecinos de Toro Aka, a 250 kilómetros al noreste de Asunción, en aquellas serranías de Caaguazú, Isidro volantea el colectivo y revolea el hacha por sobre el viejo tronco, resto de aquellos árboles tumbados décadas atrás, ampliando espacios para seguir sembrando soja, trigo, maíz y otros renglones para el consumo familiar y la venta.

San Joaquín, pueblo originalmente jesuita, de la que Pejupa es una de sus compañías, está rodeada por los distritos de Vaquería, Yhú, Simón Bolivar, Santa Rosa del Mbutuy y Capiibary.