La sede central de los colorados, antecedentes sobre su construcción

0
178

¿cuándo, cómo, por qué, quién construyó la sede de la Asociación Nacional Republicana, Partido colorado en la calle 25 de Mayo entre Estados Unidos y Antequera? Hoy, recordando su día de fundación en 1887, repasamos el referido detalle histórico. 

1955. Era presidente del Partido Colorado el arquitecto Tomás Romero Pereira. Stroessner asumía la presidencia de la república en 1954. Eran tiempos de mucha tensión política, como de hecho, la nación soportaba desde décadas atrás.

El arquitecto Tomás Romero Pereira, impulsor principal para la construcción del local de la ANR sobre la calle 25 de mayo. Aquí, el caudillo colorado al lomo de su caballo “Trébol”.

La construcción del edificio surgió mediante un programa elaborado por los arquitectos José Luis Escobar y Homero Duarte, siendo el supervisor general de la obra el arquitecto Tomás Romero Pereira, entonces presidente del partido. Colaboraron en esa tarea los ingenieros Gustavo A. Storm y Enrique Barrail.

La Junta contrató a la empresa escandinava Christiani y Nielsen.

Respecto a la concepción arquitectónica, el mismo Romero Pereira explicó en su discurso de inauguración del 26 de octubre de 1955:

“La franca entrada del palacio, carente de puertas monumentales o rejas macizas, simboliza el sentido de la libertad que entraña el coloradismo. Nada obstaculiza el trajín del viadante y la multitud de columnas que cubre el vasto ambiente, produce la sensación del fresco verdor de nuestras selvas de lapachos milenarios, donde nos hemos sentido más de una vez, sobrecogidos por la grandeza de esta tierra, colmada de cuantiosos bienes por la mano del creador”.

“A la sombra de las amplias galerías interiores y de los pórticos abiertos, concebidos sin rebuscamientos ni resquicios, a la manera de un gimnasio ateniense, los correligionarios encontrarán el ambiente adecuado para el diálogo fraternal y amable, y para el pensamiento elevado que debe presidir la vida de relación entre los colorados, tal como son ajenos estos pórticos y estas galerías al rebuscamiento malicioso o al resquicio desleal”.

El siguiente párrafo del discurso respectivo: “Este templo que será morada del más alto nacionalismo, donde todos los próceres de la Patria serán reverenciados en sus altares erigidos por la devoción republicana, es ante todo y sobre todo, una categórica afirmación de la profunda fe en la recuperación integral de la Nación y en la perennidad mesiánica del coloradismo, como instrumento esencial de su grandeza”.

La Casa de los Colorados demandó la inversión de 30.000.000 de guaraníes, “que fueron totalmente pagados y aportados por colorados con exclusividad, sin recurrir a liberaciones, subsidios ni préstamos de ninguna especie”, según afirmó el mismo Tomás Romero Pereira.

Con esta obra definitivamente el Partido Colorado dejó de funcionar en modestas oficinas alquiladas.