Chocolate, macitas y mermelada en el reecuentro de Acevedo y doña Obdulia

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El feliz reencuentro entre el ministro del Interior, Euclides Acevedo y Obdulia Florenciano, la madre del policía secuestrado, Edelio Morínigo, hizo evocar a la misma concordia, por parte del secretario de Estado y  nos recuerda que no hay problema que no puede resolverse si prima la buena voluntad.

Acevedo y doña Obdulia tomaron el desayuno juntos. Macitas, mermelada, jugo de naranja, chocolate y chipitas. Distendida y amena charla. El anfitrión tiene la socialización fácil como una de sus virtudes. A la mujer ya le caracteriza su capacidad de amoldarse a las circunstancias, sabe ser yunta  para tirar de la misma carreta.

Ella y él pulieron asperezas. En una relación, se suele decir que las cosas grandes son las cosas pequeñas.  Esto figura en el protocolo de la concordia.

“Siempre la concordia es mejor que el desencuentro. Esta mañana compartí una charla afectuosa con Doña Obdulia. Caminaremos juntos por Edelio”, escribió Acevedo en su cuenta de Twitter.

¿Qué es la concordia?

La concordia es una amistad ética, con mucha simpatía y empatía. Es un solo corazón y una sola alma ante Dios. Es la unión de corazones, la perfección de la amistad, la conformidad. El Diccionario de la Lengua Española lo define como “ajuste o convenio entre personas que contienden o litigan”.

En una frase se resume esta virtud: Más vale comer pan duro donde hay concordia que hacer banquete donde hay discordia.

Este encuentro es una buena noticia. Dos personas deciden andar por el camino de la tolerancia, la concordia, lo que bien habla de ellos. Instalaron un buen ejemplo para la armonía entre los paraguayos.

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