¿A quién no le gustaría tener una billetera mágica de la cual salgan miles de millones de guaraníes sin tener que rendirle cuentas a nadie? Al parecer, ese era el sueño que estaba viviendo la administración del gobernador de Alto Paraguay, Arturo Méndez. Sin embargo, la Contraloría General de la República llegó para apagar la música y prender las luces del baile con un informe técnico de casi 50 páginas que es, cuanto menos, un dolor de cabeza de G. 7.000 millones para las autoridades departamentales.
El documento analiza con lupa los ejercicios de 2023 y 2024, y revela que en la Gobernación las cosas se manejan con un optimismo financiero envidiable, o mejor dicho, con un olvido total de los papeles de respaldo. El primer gran misterio digno de una novela de suspenso se encuentra en el rubro de combustibles. Resulta que la administración omitió olímpicamente el uso de tarjetas magnéticas obligatorias para cargar los vehículos y maquinarias. En total, más de G. 2.000 millones en combustible se esfumaron en los tanques sin dejar un solo rastro electrónico ni trazabilidad posible. Todo un récord en conducción a ciegas.
Pero el espíritu generoso de la Gobernación no terminó en las estaciones de servicio. La Contraloría descubrió que se repartieron más de G. 1.200 millones a entidades educativas y organizaciones no gubernamentales (ONG) con fines sociales. El pequeño detalle es que se olvidaron de pedir los recibos o revisar en qué se gastó esa fortuna. Las transferencias se hicieron con una confianza ciega que ya quisieran los bancos para otorgar créditos, dejando los legajos de rendición de cuentas completamente vacíos.
Para coronar este festival administrativo, los inspectores pusieron el ojo sobre una licitación de obras para el reacondicionamiento de la mismísima sede gubernamental, valuada también en más de G. 1.200 millones. Lo llamativo y casi poético del caso es que se presentó un único y solitario oferente, un señor llamado José Félix Grau, quien tuvo la suerte de no competir contra nadie. Con amigos así de afortunados y licitaciones tan poco concurridas, reconstruir el edificio se volvió un trámite exprés.
Esta no es la primera vez que el gobernador Méndez se vuelve el protagonista de los titulares por razones equivocadas. El jefe departamental ya arrastra denuncias previas en la Fiscalía de Delitos Económicos por presunta lesión de confianza. Y es que los números marean a cualquiera: solo entre agosto y diciembre de 2023, la administración recibió más de G. 63.840 millones del Gobierno Central. Ahora, con las cartas sobre la mesa y las tarjetas magnéticas desaparecidas, el gobernador tendrá que ensayar una muy buena explicación para convencer al país de que todo esto no fue más que un simple y millonario malentendido.
Fuente: Ñanduti



