CERRO DEJÓ ESCAPAR UNA CHANCE CLARA: ERA PARA GANARLE A UN PALMEIRAS VULNERABLE EN BRASIL

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Hay empates que se festejan. Este, al menos desde mi punto de vista, no debería festejarse demasiado. Cerro Porteño igualó 1-1 ante Palmeiras en São Paulo por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, pero la sensación que queda es incómoda: era un partido ganable. Y no contra cualquier Palmeiras. Era, probablemente, uno de los Palmeiras más ganables de los últimos tiempos. Un equipo al que Cerro ya le había ganado 1-0 en su propia casa durante la fase de grupos.

El contexto estaba servido. Palmeiras no mostró esa versión arrolladora que tantas veces intimida en la Libertadores. Cerro tuvo espacios, encontró situaciones y, sobre todo, tuvo la oportunidad de golpear primero. Pero no lo hizo.

Y en una serie de octavos de final, perdonar puede salir carísimo.

Hay una imagen que resume buena parte de lo que fue Cerro Porteño en este partido: Cecilio Domínguez frente al arco, con el arquero Carlos Miguel prácticamente vencido.

Era gol, no había que inventar nada. No había que hacer una obra de arte, era simplemente definir, pero Cecilio decidió gambetear al arquero. En el intento, terminó pisándolo y cayó dentro del área reclamando un penal que no existió. La revisión y los análisis posteriores coincidieron mayoritariamente en que no correspondía sancionar. Pero si algo hacía todavía más ganable este partido era lo que sucedió después.

Palmeiras terminó jugando con diez hombres por la expulsión de Andreas Pereira en el segundo tiempo. La roja fue discutida por distintos, pero el hecho es que el equipo brasileño quedó en inferioridad numérica.

El equipo de Ariel Holan tuvo la oportunidad de tomar el control, adelantar líneas y obligar a Palmeiras a defenderse. Pero nuevamente faltó decisión, velocidad y claridad para atacar incluso con uno menos, Palmeiras encontró la manera de ponerse en ventaja.

A los 82 minutos del partido, Flaco López apareció para marcar el 1-0. Palmeiras, con diez jugadores, conseguía algo que Cerro había tenido en sus manos durante buena parte del partido: aprovechar su momento.

Y entonces llegó el empate en los minutos finales, Jonatan Torres recibió por derecha y puso el balón al área. Pablo Vegetti apareció para desviar ligeramente la pelota y Carlos Miguel cometió un error que terminó permitiendo el 1-1, en el minuto 47 del segundo tiempo.

Pero, insisto: ¿rescató un empate o dejó escapar una victoria?

El 1-1 no es un mal resultado en los papeles.

Cerro vuelve a Asunción invicto, con la serie completamente abierta y sabiendo que un triunfo en casa lo mete en cuartos.

A Cerro Porteño le cuesta jugar estos partidos de local o, por lo menos, todavía no demuestra saber hacerlo cuando tiene la obligación de salir a buscar estos partidos preponderantes de copa libertadores.

Y eso puede convertirse en el gran enemigo el próximo miércoles 19 de agosto, cuando se dispute la revancha en la Nueva Olla. El encuentro está programado para las 19:00 y, si vuelven a empatar, la clasificación se definirá mediante penales.

Porque una cosa es jugar en Brasil, aguantar, esperar y aprovechar los espacios. Otra completamente distinta es jugar en Barrio Obrero, con toda la obligación encima, frente a un Palmeiras que sabe perfectamente cómo afrontar este tipo de encuentros.

Ahí Cerro tendrá que demostrar algo que muchas veces le cuesta: ser protagonista.

No hay que quitarle mérito al empate. Traerse un 1-1 de Brasil siempre tiene valor.

Este Palmeiras no parecía invencible. De hecho, Cerro ya había demostrado que podía ganarle: el 20 de mayo lo derrotó 1-0 en el Allianz Parque, con gol de Vegetti.

Hoy volvió a tenerlo contra las cuerdas. Tuvo una oportunidad clarísima con Cecilio, Palmeiras quedó con diez y el partido se abrió. El rival mostró falencias. Cerro tuvo momentos para golpear. Y no lo hizo.

Por eso el 1-1 deja una sensación extraña. Porque podría ser un resultado enorme si Cerro hubiera sido inferior. Pero no fue así.

Y cuando tenés delante a un rival de esta jerarquía y se te presenta semejante oportunidad, hay que aprovecharla.

La revancha será otra historia. Palmeiras ya sabe que puede hacerle daño a Cerro. Cerro sabe que puede hacerle daño a Palmeiras.

La diferencia estará en quién soporte mejor la presión. Y ahí el Ciclón tendrá que demostrar que aprendió la lección de esta noche: no alcanza con competir, hay que golpear cuando el rival está herido.

Porque Palmeiras ya estuvo herido, jugó con uno menos, tuvo problemas, concedió situaciones y Cerro no lo liquidó.

Ahora toca la Nueva Olla y Cerro Porteño quiere seguir vivo en la Libertadores, tendrá que dejar de esperar que los partidos se resuelvan solos.

Este partido era ganable. La revancha, probablemente, será mucho más difícil. Y las oportunidades que se desperdician en octavos de final no siempre vuelven. 

Fuente: Silasjosue7

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