La Cámara de Diputados se convirtió en una verdadera cancha de fútbol donde los pases cortos y las patadas voladoras estuvieron a la orden del día, todo gracias al millonario préstamo de 75 millones de dólares para caminos rurales. Pero el verdadero protagonista del encuentro ni siquiera estuvo en la cancha: el senador cartista Silvio «Beto» Ovelar, a quien sus propios correligionarios atendieron de lo lindo.
El diputado opositor Raúl Benítez dio la patada inicial tirando sal en la herida de los oficialistas al ironizar con que «Beto» es el auténtico «mero mero» de la Cámara Baja porque logró el milagro de hacerlos sesionar dos días seguidos con quórum completo.
La respuesta cartista no se hizo esperar y salieron a cobrarle al senador sus picantes declaraciones previas, donde los había tildado de «hormonados» y «borrachos de poder». Aprovechando el conocido pasatiempo de Beto Ovelar bajo los tres palos, el diputado Hugo Meza contraatacó con picardía recordando que, como buen arquero, a Beto lo que le encanta es «atajar pelotas».
Por su parte, el legislador Alejandro Aguilera se quedó atrás y lo catalogó de «arquero campaña» porque tiene «salida vai», asegurando que con sus polémicas intervenciones casi hace que se rechace el millonario crédito.
Dejando el orgullo bien alto, los diputados pararon la pelota y aclararon que no son secretarios del Senado y que ellos juegan bajo sus propios tiempos, demostrando que en el Poder Legislativo los celos y los pelotazos están más picantes que nunca.
Fuente: ABC Digital


