Las aguas se agitan dentro de Honor Colorado. El senador Gustavo Leite lanzó duras críticas a la gestión del presidente Santiago Peña, rompiendo la aparente calma partidaria al poner el foco sobre la crisis de desabastecimiento en los hospitales y el alarmante manejo de la deuda pública.
Aunque aclaró que esto no significa una ruptura ni un enfrentamiento personal con el mandatario, el legislador fue tajante al señalar que pertenecer al mismo sector político no obliga a aplaudir a ciegas y sentenció que «no todo lo que hace el Presidente está bien».
El detonante del malestar es la falta de fármacos en los servicios de salud pública, un problema que el propio Leite calificó como «perenne» y que golpea directamente a la ciudadanía. Según el parlamentario, el Gobierno cayó en el peor de los mundos al desviar recursos presupuestarios que debían destinarse a la compra de insumos médicos básicos para cubrir deudas acumuladas con las industrias farmacéuticas de años anteriores. Esta decisión provocó que los hospitales vuelvan a quedar desabastecidos, generando un profundo descontento en la población.
El reclamo de Leite no se detiene en los pasillos de los hospitales, sino que apunta directamente a las finanzas estatales. El senador cuestionó con severidad el «bicicleteo» de las deudas del Ministerio de Salud, un mecanismo de refinanciación mediante nuevas emisiones que termina encareciendo los costos para el Estado paraguayo. Advirtió que la deuda inicial aprobada, que rondaba los 600 millones de dólares, podría trepar peligrosamente hasta los 2.000 millones de dólares debido a compromisos asumidos por encima de las previsiones presupuestarias. Ante este escenario, exigió la intervención de la Fiscalía y de los órganos de control para identificar a los responsables de haber violado el presupuesto general.
Como solución a corto plazo para reyectar fondos a la salud y a otras áreas esenciales como educación y seguridad, el legislador planteó un fuerte tijeretazo a la estructura estatal. Aseguró que existen al menos 80 millones de dólares en gastos prescindibles dentro del Presupuesto General de la Nación que podrían recortarse de inmediato. Además, propuso una reforma estructural más profunda que incluye un plan de retiro voluntario para cerca de 100.000 funcionarios públicos, argumentando que el Estado paraguayo sigue funcionando con la misma inercia de hace setenta años mientras el mundo se moderniza. Con este panorama, Leite dejó en claro que la autoría de los aciertos, pero especialmente de los errores económicos y sociales, recaerá única y exclusivamente sobre los hombros del presidente Peña.
Fuente: ABCDigital



