En la vibrante y siempre sorpresiva triple frontera, donde uno suele buscar ofertas de tecnología de punta, perfumes importados o algún que otro regalo de última hora, una joven de 27 años decidió armar su propio catálogo exclusivo, pero de artillería pesada.
Lo que pintaba para ser una mañana tranquila en el departamento de Alto Paraná terminó en un despliegue digno de una película de acción de Hollywood, cuando una comitiva policial y judicial llamó a su puerta. Y no, no iban precisamente para venderle rifas benéficas ni a controlar el medidor de la luz, sino en el marco de una investigación estrictamente vinculada a la famosa Ley 1340, que combate el tráfico ilícito de estupefacientes y afines.
Para sorpresa mayúscula de los intervinientes, la muchacha no guardaba en sus cajones precisamente cosméticos, zapatos de fiesta o carteras de diseñador, sino una envidiable colección de fuego que haría palidecer al mismísimo John Wick. El «armario de ensueño» albergaba una imponente pistola Glock 17 y dos elegantes Beretta APX. Por si fuera poco, y previendo que hiciera falta algo más discreto para combinar con una cartera pequeña, la colección incluía una pistolita de calibre 6,35 milímetros que venía con un detalle muy particular: el número de serie convenientemente borrado, como quien le quita apurado la etiqueta de precio a un regalo para que no se note el costo.
Pero el combo de seguridad ciudadana casera no venía incompleto. Para asegurar que la fiesta tuviera ritmo largo, la joven también se había provisto de siete cargadores repletos y un contundente arsenal de 126 cartuchos de varios calibres, todos listos y dispuestos para una velada a la que, por fortuna, los agentes del orden llegaron antes para apagar los parlantes. Con el inventario decomisado y los planes desarmados, la flamante coleccionista tuvo que dejar las comodidades del hogar y cambiar el aire acondicionado por los pasillos judiciales, quedando a estricta disposición del Ministerio Público. Ahora le tocará explicar a las autoridades si su fascinación por el plomo era simple afición decorativa o si andaba en pasos demasiado peligrosos con la ley.
Fuente: Raulbogarin




