Imaginen traer al Paraguay un negocio millonario e innovador, entregar la fórmula en absoluta confianza y que, cuando el mercado explota, tus propios socios te dejen fuera del juego. Esto es precisamente lo que denuncia Dario Antonio Silva Junior, un inversor estadounidense que rompió el silencio con una contundente carta abierta publicada en ABC Color contra el laboratorio Indufar Comercial e Industrial S.A., desatando una tormenta judicial en Ciudad del Este.
El empresario asegura que él fue el pionero en introducir al país la Tirzepatida, un demandado fármaco. Tras firmar contratos y compartir su cartera de clientes, la firma local Infufar presuntamente le cortó el suministro por completo en el momento de mayor éxito. Mientras a él le decían que no había stock, el producto supuestamente inundaba los estantes de una red de farmacias vinculadas a los propios directivos de la citada empresa Farmacéutica nacional. La disputa escaló rápidamente a la justicia penal, donde el Ministerio Público ya imputó a los directores y ejecutivos de la empresa por supuesta estafa, lesión de confianza y asociación criminal.
Pero el conflicto no quedó ahí y sumó un capítulo de abierta desobediencia. Para intentar salvar el negocio, una jueza civil ordenó al laboratorio entregar 150.000 cajas mensuales del medicamento, pero la respuesta de la firma fue entregar apenas 500 unidades, una cifra que el afectado calificó como una burla directa a las leyes paraguayas. Ante lo que considera un atropello a la seguridad jurídica, el inversor ya alertó a la Embajada de los Estados Unidos y prepara demandas en tribunales norteamericanos, advirtiendo al presidente Santiago Peña este caso daña gravemente la imagen internacional que el país proyecta para atraer inversiones.
Fuente: ABC Color



