Olimpia se trae de Río de Janeiro un empate sin goles que vale oro y que, por cómo se dio el partido, tiene un enorme sabor a victoria. El primer tiempo fue de sufrimiento absoluto para el Decano: el conjunto brasileño tuvo tres o cuatro llegadas clarísimas de gol, pero falló en la definición y perdonó al equipo paraguayo. Incluso en la pausa de hidratación se lo escuchó al DT del Franjeado, “Vitamina” Sánchez, diciéndole a sus jugadores que no podían hacer ni 3 pases seguidos.
Milagrosamente el Club Olimpia resistió, aguantó y en la segunda mitad consiguió cerrar mejor los espacios y enfriar el partido. Uno de los grandes puntos altos fue Fernando Cardozo, quien con muchas limitaciones en el aspecto ofensivo, ha sido fundamental en el trabajo defensivo, ayudando y siendo un soporte constante para el equipo en los 90 minutos. También sobresalieron los centrales Mateo Gamarra y Bryan Bentaberry, firmes para sostener al equipo cuando más lo necesitaba.
Y hubo una noticia todavía más positiva: Richard Ortiz volvió a las canchas. El capitán ingresó a los 85 minutos y le dio al equipo mayor solidez, experiencia y jerarquía para afrontar los últimos minutos.
Olimpia no necesitó jugar bonito; necesitó resistir. Y resistió. Después de un primer tiempo para el olvido, estando contra las cuerdas, el Decano terminó llevándose un resultado enorme de Brasil.
La vuelta será el jueves 20 de agosto, a las 19:00, en el Defensores del Chaco. El que gane avanzará a los cuartos de final.
Fuente: Silasjosue7




