En las vísperas de las decisivas elecciones internas de la ANR, un espeso manto de sospechas envuelve la campaña del precandidato colorado a la intendencia de Luque, Hugo Farías.
Fuentes humanas del Ministerio de Justicia, arraigadas en la Unidad Penitenciaria Industrial Esperanza, revelaron que el padre del político, Hugo Adolfo Farías, mantendría una misteriosa y asidua agenda de visitas con el recluso más célebre y temido de la ciudad: el usurero Ramón Mario González Daher. A sus 75 años, el múltiple condenado por lavado de dinero y extorsión parece seguir moviendo los hilos de la influencia local desde su celda, convirtiéndose en una escala recurrente para quienes buscan el cobijo de su millonario y oscuro poderío económico.
El rastro de estos encuentros deliberados ha intentado borrarse de los registros oficiales. Sin embargo, en los pasillos de la penitenciaría la realidad desborda la burocracia papelera, configurando lo que muchos denominan un «vox populi» o un evidente subregistro. Altas autoridades del sistema penitenciario admiten bajo estricto anonimato que el magnate luqueño goza de privilegios inconfesables debido a su peso, paseándose con la soltura de un director por el frente del penal y blindado por la falta de actas. La verdad detrás de este presunto amparo político e institucional yace latente en las cámaras de seguridad del recinto, siempre y cuando estas imágenes no sufran las habituales y oportunas manipulaciones técnicas.
Este preocupante vínculo se destapa apenas horas después de que González Daher sumara su quinta condena judicial, recibiendo dos años adicionales de prisión por falso testimonio tras descubrirse sus mentiras ante la Asociación Paraguaya de Fútbol. Para el precandidato Hugo Farías, este escándalo representa una estocada profunda en una carrera electoral ya salpicada por la criminalidad organizada; cabe recordar que recientemente su principal aliado político, Roberto Cubilla, fue detenido en el marco del operativo «Copia Fiel 2.0» por ocultar bienes del narcotráfico. Con un patrimonio en constante crecimiento que aún no logra explicar de forma clara, el aspirante a la intendencia de Luque se enfrenta hoy al duro juicio de una ciudadanía que observa cómo los fantasmas de la usura, el lavado y las mafias se sientan en su misma mesa.



