Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional, liderada por Fabián Valencia, visitó Paraguay para evaluar la situación financiera del país.
Tras las reuniones con autoridades del gobierno, empresarios y la sociedad civil, la organización internacional emitió un informe detallado que pone la lupa sobre el manejo de las cuentas del Estado, advirtiendo que una de las prioridades absolutas e inmediatas debe ser transparentar y pagar las deudas millonarias acumuladas con los proveedores locales.
Este año, el déficit fiscal de Paraguay se ubicará por encima de la meta inicialmente prevista por el gobierno. Esta situación se explica principalmente por la decisión de regularizar y registrar de forma transparente las obligaciones acumuladas con las empresas proveedoras, en un esfuerzo por fortalecer la integridad fiscal del país. Además, las cuentas públicas se vieron afectadas por una evolución menos dinámica de los ingresos tributarios vinculados al comercio exterior, debido en parte a la pérdida de valor del dólar frente al guaraní.
El tamaño de la deuda con los proveedores locales es enorme. El FMI estima que durante este año se saldarán unos 220 millones de dólares que se arrastraban con las empresas constructoras. Asimismo, se proyecta pagar aproximadamente la mitad de los 1.000 millones de dólares que el Estado le adeuda a las empresas farmacéuticas. Los técnicos del organismo explicaron que la resolución oportuna de estos atrasos, junto con su presentación transparente en las estadísticas oficiales, es fundamental para preservar y asegurar la credibilidad de la política fiscal de Paraguay.
Para evitar que el Estado vuelva a caer en este tipo de retrasos con sus proveedores, el FMI recomendó alinear mejor el presupuesto con la planificación financiera y de caja, además de endurecer los controles de gasto.
Entre las medidas concretas se solicita aplicar plenamente el Sistema Integrado de Gestión de Bienes y Servicios del Ministerio de Economía y Finanzas, logrando que este sistema informático se conecte directamente con el de todos los demás ministerios. También se sugirió avanzar hacia el registro de gastos según el principio de devengado, lo que significa anotar las cuentas en el momento en que se reciben los bienes o servicios y no meses después, reduciendo así los desfases contables.
Ante este panorama de mayores gastos por deudas acumuladas, las autoridades paraguayas proyectan un camino de consolidación gradual. La meta establecida por el gobierno es ordenar las finanzas de manera progresiva para retomar el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal y converger hacia un déficit equivalente al 1,5% del Producto Interno Bruto para el año 2028.
Para lograr este equilibrio sin recortar el dinero destinado al desarrollo y al bienestar social, el informe aconseja mejorar la eficiencia de la administración tributaria, ampliar el uso de la factura electrónica y revisar ciertos beneficios fiscales actuales que reducen la recaudación.
A pesar de las tensiones en las finanzas públicas por los pagos a proveedores, la economía general del país muestra cifras positivas. El FMI calcula que el crecimiento de la economía paraguaya será del 4,4% para este año y mantendrá un promedio sólido del 3,8% a mediano plazo, impulsado por el consumo interno y las inversiones privadas. Esto se complementa con la estabilidad de la inflación en torno al 3,5% y la histórica obtención de la calificación de grado de inversión por parte de dos importantes agencias internacionales, un logro que reduce los costos de la deuda soberana pero que exige mantener una estricta disciplina en el orden de las cuentas del Estado.



