El panorama institucional de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) enfrenta una situación crítica tras confirmarse que el FBI y tres fiscales de los Estados Unidos llevan adelante una investigación preliminar y de carácter confidencial sobre los movimientos financieros realizados con la firma TourProdEnter, radicada en Miami y dirigida por Javier Faroni.
El empresario Guillermo Tofoni ratificó públicamente la existencia de este proceso judicial, asegurando que la documentación obtenida por los organismos de control norteamericanos permite reconstruir con absoluta precisión el día, la hora y el recorrido de cada una de las transferencias sospechosas bajo la lupa internacional.
La pesquisa penal se originó a partir del presunto desvío de aproximadamente 40 millones de dólares de una recaudación global que supera los 300 millones por parte de TourProdEnter. Según las líneas de investigación, firmas patrocinadoras de la Selección Argentina, entre las que destaca la marca Adidas, depositaron los fondos correspondientes en cuentas bancarias pertenecientes a la empresa de Faroni en entidades de primer nivel como Bank of America, Synovus Bank, JPMorgan Chase Bank y Citibank. Con posterioridad a estos ingresos, la millonaria suma en cuestión habría sido sistemáticamente desviada hacia una red de sociedades vinculadas, identificadas formalmente como Marmasch LLC, Soagu Services LLC, Velpasalt LLC y Velp LLC.
A nivel legal, los especialistas en la materia señalan que estas operaciones financieras transfronterizas podrían encuadrarse bajo figuras penales de extrema gravedad, tales como lavado de dinero, evasión fiscal o fraude bancario. La competencia y consecuente intervención de la justicia de los Estados Unidos se justifica plenamente en este escenario debido a la utilización directa de su sistema financiero, involucrando cuentas bancarias y corporaciones constituidas en dicho territorio. Se trata de una matriz metodológica que los expertos asemejan de forma inmediata con el histórico precedente del FIFAgate, donde los tribunales norteamericanos procesaron delitos cometidos en el extranjero debido al tránsito obligado de los activos por sus circuitos bancarios.
En el plano de las responsabilidades individuales, diversos analistas sostienen que altos mandos de la dirigencia deportiva como Claudio Tapia y Pablo Toviggino, junto al propio Javier Faroni, podrían quedar severamente expuestos a una acusación formal en caso de comprobarse que tenían pleno conocimiento de estas maniobras y que existía un propósito ilícito. No obstante, consultores técnicos como Norberto Spangaro han aclarado que los investigados no son automáticamente culpables en esta instancia preliminar, y precisaron que Erika Gillette, en su carácter de titular formal de TourProdEnter, podría llegar a afrontar la mayor carga del peso punitivo en una eventual imputación judicial de la fiscalía estadounidense.
Fuentes: clarincom / Telefuturo



