Ciudad del Vaticano. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano declaró formalmente en situación de cisma (separación o ruptura formal de la unidad y la comunión eclesial) a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
Tras esta histórica resolución, la Santa Sede advirtió que tanto los clérigos de la organización como los fieles laicos que se adhieran formalmente a ella serán considerados cismáticos y quedarán excomulgados de manera automática.
La drástica medida es la respuesta directa a la consagración episcopal de cuatro nuevos obispos celebrada en Ecône, Suiza, sin contar con el mandato pontificio obligatorio y actuando en abierta oposición a la voluntad del Papa (ver video). El Vaticano detalló que este hecho constituye un grave delito canónico de desobediencia que implica un rechazo práctico al Primado romano, tal como ya se había establecido en precedentes históricos de la Iglesia en 1988.
La declaración oficial detalla que el obispo español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, quienes ejecutaron las ordenaciones ilícitas y ya arrastraban una sanción previa, incurrieron nuevamente en un acto de naturaleza cismática. Debido a esto, ambos prelados, junto a los cuatro sacerdotes recién ordenados, quedaron excomulgados de inmediato según lo estipulado por el Código de Derecho Canónico, el cual castiga con la expulsión automática a todo obispo que consagre a otro sin autorización y a quien reciba dicha ordenación.
Este escenario modifica de forma radical la realidad jurídica e institucional de la Fraternidad. Aunque previamente el Papa Francisco había otorgado concesiones temporales para que sus sacerdotes pudieran confesar y asistir matrimonios, el nuevo documento anula por completo dichas facultades. A partir de este momento, los ministros de la agrupación administran los sacramentos de forma ilícita, lo que significa que las confesiones que impartan y las bodas que celebren carecen de total validez ante la Iglesia católica.
A pesar de la severidad de las sanciones, la Santa Sede subrayó que mantiene una política de puertas abiertas y está dispuesta a recibir con afecto y preocupación pastoral a todos aquellos que manifiesten un deseo sincero de retornar a la plena comunión eclesial. Para facilitar este proceso, los nuncios apostólicos de cada país coordinarán los mecanismos que los obispos locales consideren oportunos en cada situación particular. El comunicado concluye con un llamado directo a la comunidad católica global para que evite participar en cualquier misa, celebración o actividad organizada por la Fraternidad San Pío X.
Fuente: Aciprensa


