Imagine que un día se entera, estando lejos de su hogar, de que la justicia lo busca por un crimen que jamás cometió. Esto fue exactamente lo que le ocurrió a Marcelo Manuel Romero, un joven peluquero del barrio Republicano de Asunción. Lejos de esconderse, Marcelo confió en el sistema y regresó desde Argentina a Paraguay con la frente en alto para demostrar su inocencia. Sin embargo, en lugar de encontrar un proceso justo, las rejas de una celda se cerraron a su alrededor basándose únicamente en un endeble informe policial.
Durante 22 largos e interminables meses, el joven barbero vivió en carne propia el frío, el hambre y el miedo constante de sobrevivir en una penitenciaría donde la violencia dictaba las reglas del día. La pesadilla que comenzó en abril de 2019 terminó recién en febrero de 2021, cuando el caso llegó a juicio oral y la propia Fiscalía reconoció el terrible error: no había una sola prueba en su contra y la víctima del robo ni siquiera lo reconocía. Aunque recuperó su libertad y pudo volver a abrir su querida barbería, las secuelas emocionales y el tiempo perdido quedaron marcados en su alma.
Hoy, la jueza Rossana Frutos Olguín ha dictado un fallo histórico que resuena como un acto de justicia y esperanza, condenando al Estado paraguayo a pagar a Marcelo la suma de 221.807.288 guaraníes por daños y perjuicios. Si bien el dinero nunca podrá borrar el dolor de haber estado encerrado injustamente casi dos años, este veredicto demuestra que la verdad siempre encuentra su camino y que ningún error judicial puede quedar en el olvido.
Fuente: ABC Digital



