Si las elecciones municipales fueran hoy, Camilo ya tendría un pie adentro de la intendencia, o al menos eso es lo que nos quiere hacer creer la última encuesta de Ati Snead publicada con bombos y platillos. Según el sondeo que difunde La Tribuna, el candidato marcha firme a la vanguardia y deja a sus rivales masticando el polvo de la derrota prematura. Sus adherentes ya están descorchando champán y practicando el saludo oficial, confiados en que los números de las placas son matemática pura y que el destino ya está completamente sellado. Sin embargo, en el cambiante y folclórico universo de la política y las estadísticas locales, cantar victoria antes de tiempo basándose en ciertos pronósticos es, cuanto menos, un deporte de alto riesgo.
Los ciudadanos con un poquito de memoria fresca no han podido evitar una enorme sonrisa irónica al ver la firma de la empresa responsable del estudio técnico. Y es que se trata exactamente de la misma encuestadora que hace apenas unos meses revolucionó el panorama deportivo al dar como un hecho indiscutible la victoria de Carlos Rejala en las elecciones del club Cerro Porteño. En aquella ocasión, los pomposos gráficos auguraban un triunfo arrollador para Rejala, pero a la hora de la verdad y cuando se abrieron las urnas en Barrio Obrero, la realidad le dio un tremendo baño de agua fría: Blas Reguera se impuso de manera categórica, ganando por lejos y dejando al candidato de la encuestadora mirando las estrellas.
Con semejante antecedente de haber confundido un tsunami de votos con una simple llovizna, queda claro que las proyecciones actuales para las municipales deben tomarse con pinzas, mucho humor y quizás un manual de magia. Mientras Camilo festeja su cómodo primer lugar en los papeles, los más escépticos sugieren esperar a que los colorados asuncenos voten de verdad, no sea cosa que el «efecto Cerro» vuelva a hacer de las suyas y los números terminen otra vez patas arriba.
Fuente: LaRedPy



