Tras el cobarde ataque perpetrated contra el puesto policial de Naranjito, en el departamento de Canindeyú, el presidente de la República, Santiago Peña, confirmó la activación de un despliegue de fuerza sin precedentes en la zona.
El mandatario mantuvo una reunión de urgencia con el ministro del Interior, Enrique Riera, para evaluar el avance de las acciones tácticas e instruyó la movilización conjunta de las fuerzas policiales y militares, en estricta coordinación con el Ministerio Público.
En un contundente mensaje, Peña aseguró que la nación no dará «ni un paso atrás» frente al crimen organizado y prometió que no habrá impunidad para los responsables de este trágico hecho que enluta a todo el país. Al tiempo de enviar sus condolencias a las familias de los uniformados caídos, el jefe de Estado dejó en claro que la respuesta institucional será firme, contundente y aplicada con la máxima dureza de la ley.



