Parecía el guión de una película de Hollywood, pero ocurrió en la pista del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi. Un jet privado, procedente de Panamá, aterrizó en suelo paraguayo transportando un equipaje que llamó la atención de las autoridades fiscales y de seguridad. Al abrir las maletas, el asombro fue mayúsculo: ocultaban 261 kilogramos de hachís, una cotizada «marihuana premium» cuyo valor en el mercado negro asciende a la estratosférica cifra de 3,6 millones de dólares. Sin embargo, el verdadero escándalo estalló cuando los nombres de los tripulantes y responsables salieron a la luz, vinculando la nave con la fama internacional y la alta tecnología.
Al mando de la aeronave o de la logística se encontraba una celebridad de internet: el piloto jamaiquino Jabari Stephan Brown, conocido globalmente en redes sociales como «Captain Treezy». Con apenas 20 años, Brown tocó el cielo de la popularidad internacional tras consagrarse ganador de un descomunal desafío de resistencia organizado por el famoso youtuber estadounidense MrBeast, donde superó a otros 99 pilotos de todo el mundo para quedarse con un jet privado valuado en más de 2 millones de dólares. El joven aviador, que tras su hazaña mediática declaró públicamente que planeaba fundar su propia compañía de vuelos chárter, pasó en cuestión de meses de la gloria de las pantallas a quedar detenido en Paraguay junto a otros tres pasajeros.
El misterio se profundiza con el segundo implicado en la mira de la justicia, el empresario tecnológico estonio Keith Siilats. Reconocido en el mundo corporativo como cofundador y director de tecnología (CTO) de Bolt Mobility —la firma de micromovilidad y monopatines eléctricos que llegó a aliarse con la leyenda del atletismo Usain Bolt—, Siilats aporta el perfil de un ejecutivo de élite a este oscuro entramado. Además, su historial ya registraba curiosas experiencias internacionales, habiendo formado parte del equipo organizador original del accidentado y polémico Fyre Festival antes de distanciarse del proyecto. Según datos preliminares, el empresario estonio logró abordar un vuelo y abandonar el territorio paraguayo a tempranas horas del sábado, logrando una oportuna ventaja antes de que las autoridades ejecutaran la apertura pública del cargamento y revelaran el millonario decomiso que hoy sacude las noticias del continente.
Fuente: Ñanduti




