En los pasillos del Congreso paraguayo, lo que para el ciudadano común resulta un escándalo, para los políticos parece ser simplemente un lunes cualquiera. La reciente filtración de un audio que involucra al senador Javier Zacarías Irún en presuntas gestiones de cargos dentro de la Itaipú Binacional ha encendido las alarmas de la opinión pública, pero la respuesta de su propio sector no tardó en enfriar el panorama. Natalicio Chase, líder de la bancada cartista, salió rápidamente al paso para defender a su colega de bloque, calificando el polémico audio como algo totalmente «normal» y descartando de plano que exista un tráfico de influencias.
Para el oficialismo, este tipo de diálogos forman parte de las «conversaciones habituales» de la vida política y, según argumentó Chase, la falta de una contratación concreta diluye cualquier delito. La estrategia de defensa parece trasladar el balón a otra cancha, apuntando a que la verdadera responsabilidad recae sobre los administradores de las instituciones públicas, quienes deben ser los filtros para evitar irregularidades. Aunque la bancada ya mantuvo reuniones internas para escuchar las explicaciones de Zacarías Irún, el corporativismo se impuso una vez más: no se contemplan medidas disciplinarias ni consecuencias políticas, manteniendo un firme blindaje sobre el legislador mientras la oposición ya habla de un uso indebido de influencias.
Fuente: ABC Digital



