Las obras de refacción en el Centro Nacional de Prevenidos, el establecimiento penitenciario anteriormente conocido como la icónica cárcel de Tacumbú, se convirtieron inesperadamente en el escenario de un intrigante descubrimiento arqueológico y forense.
Durante las excavaciones destinadas a la instalación de una zapata para una columna de construcción, los obreros desenterraron una serie de restos óseos que, según las primeras confirmaciones médicas, son de origen humano.
El hallazgo se produjo a una profundidad de entre un metro con veinte y un metro con cuarenta centímetros, en el sector que actualmente funciona como área de esparcimiento de la organización Remar, ubicado a la mano derecha del acceso principal del penal.
Ante la sorpresa del descubrimiento, las autoridades penitenciarias activaron de inmediato los protocolos de seguridad para resguardar la zona y frenar los trabajos de construcción en ese cuadrante. El Ministerio de Justicia notificó con urgencia al Ministerio Público, lo que derivó en la intervención de un médico forense y de peritos especializados, quienes se encargarán de realizar los análisis científicos y técnicos correspondientes. Gustavo Ferriol, director del centro penitenciario, detalló que, si bien la cantidad de fragmentos hallados no es masiva, la forma y la disposición en la que estaban sepultados impiden determinar a simple vista si corresponden a una sola persona o a varias víctimas.
Este sorpresivo desentierro reaviva viejos y oscuros fantasmas que rodean la historia de la penitenciaría más famosa del país. El propio director del penal recordó que las instalaciones cargan con un denso historial de fugas e incidentes violentos, señalando que años atrás incluso se llegaron a reportar casos de cuerpos mutilados que eran sacados de forma clandestina entre la basura. Sin embargo, la hipótesis sobre el origen de estos restos abre un abanico de posibilidades mucho más amplio y complejo que va más allá de la delincuencia común.
El hallazgo vuelve a poner sobre la mesa una de las deudas históricas más dolorosas del Paraguay: la búsqueda de los desaparecidos durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Los archivos históricos recuerdan que el médico Agustín Goiburú y otras víctimas del régimen stronista fueron intensamente buscados en el predio de Tacumbú por el equipo de Memoria Histórica y Reparación del Ministerio de Justicia. Diversos testimonios de familiares y sobrevivientes siempre sostuvieron la sospecha de que en ese perímetro se cometieron torturas y ejecuciones secretas, y que los cuerpos de los opositores políticos pudieron haber sido sepultados en fosas clandestinas dentro de la misma cárcel.
Las próximas semanas y los estudios forenses serán claves para determinar si estos restos pertenecen a una víctima reciente de la violencia carcelaria o si, finalmente, se trata de una pieza perdida que arrojará luz sobre el pasado más oscuro de nuestra historia nacional.
Fuente: ABC Digital




