El acceso a la salud pública en Paraguay vuelve a transformarse en una prueba de resistencia extrema para miles de aportantes del Instituto de Previsión Social.
Una ola de indignación y críticas se desató en las últimas horas en las redes sociales tras conocerse el calvario de varios asegurados que intentan acceder a estudios de diagnóstico por imágenes en los servicios tercerizados de la previsional.
El caso más alarmante es el de una mujer que, tras meses de paciente espera, perdió su turno debido a severas fallas en el sistema de confirmación de la empresa y fue groseramente reagendada para febrero de 2027.
La pesadilla la dio a conocer Marly Sánchez, una aportante que en el mes de marzo solicitó una ecografía transvaginal de rutina. En aquel momento, el Centro de Diagnóstico por Imágenes Meprotec —que opera de forma tercerizada en el subsuelo del Hospital Ingavi, en Fernando de la Mora— le agendó la cita para el 30 de junio.
Luego de esperar pacientemente tres meses el día indicado, Sánchez nunca recibió el mensaje de texto o notificación para confirmar su asistencia. Ante la falta de contacto y sumado a que esa jornada fue declarada feriado, la mujer asumió que su turno sería reprogramado de forma automática. Intentó comunicarse por teléfono de manera desesperada para tener certezas, llamando una y otra vez, pero del otro lado de la línea solo encontró el silencio. Al acudir posteriormente a reclamar, la respuesta oficial la dejó helada: le informaron que por no presentarse había perdido el turno y que la nueva fecha disponible para su ecografía quedaba fijada para dentro de siete meses, exactamente para el 12 de febrero de 2027.
La indignación de Sánchez es el reflejo de una burocracia que parece ensañarse con los pacientes. Todos los asegurados del IPS conocen perfectamente la cruel realidad de que si la cita no se confirma previamente mediante el canal oficial, los administrativos niegan la atención sin importar la gravedad del cuadro ni los ruegos del afectado. Las insólitas exigencias de Meprotec incluyen responder un mensaje de WhatsApp 48 horas antes del estudio, un canal digital que según las denuncias masivas funciona con constantes demoras y fallas. Para colmo de males, a los pacientes se les entrega una precaria fotocopia con un código QR que resulta imposible de escanear debido a la pésima calidad de la impresión, cortando cualquier otra vía ágil de autogestión.
Este laberinto institucional no es un hecho aislado, sino la norma para quienes dependen de la previsional. A la denuncia de Sánchez se sumaron de inmediato otros testimonios idénticos que exponen la sistemática demora en la entrega de turnos para radiografías, ecografías, tomografías y resonancias magnéticas en el bloque D de Ingavi. Otra asegurada relató que solicitó una ecografía de rodillas el pasado 12 de mayo y fue agendada recién para finales de octubre, obligándola a soportar dolores crónicos durante más de cinco meses.
En una situación similar se encuentra Damaris Ojeda, otra paciente que decidió hacer pública la captura de pantalla de su turno para una ecografía abdominal completa y un estudio Doppler de tiroides, programados insólitamente con medio año de postergación. Mientras la salud de los aportantes no puede esperar, el sistema sigue justificando los retrasos bajo el frío argumento de la falta de disponibilidad de agenda, atrapando a los enfermos en una interminable lista de espera que pone en riesgo sus vidas.
Fuente: Ultima Hora



