El fútbol siempre da revanchas, pero a la justicia no se le escapa nadie, ni siquiera los encargados de impartir la ley en la cancha. En un insólito episodio que dejó a la hinchada con la boca abierta y a los jugadores sin saber si calentar o buscar un abogado, un árbitro asistente fue «tarjeteado» y expulsado del campo de juego por la mismísima Policía Nacional.
Ocurrió en la normalmente tranquila cancha de la Federación Limpeña de Fútbol. Faltaban apenas minutos para que rodara el balón cuando los uniformados irrumpieron en el césped. Pero esta vez no iban a calmar a una barra brava, sino a buscar al mismísimo juez de línea, don Nelson Villalba López, de 48 años. Con un «offside» monumental en su historial personal, el árbitro escuchó la peor sentencia de su carrera: tenía una orden de captura pendiente por incumplimiento del deber legal alimentario. En pocas palabras, se olvidó de pasar la mensualidad y la ley le cobró penal sin barrera.
El asistente técnico, acostumbrado a levantar el banderín para cobrar posiciones adelantadas, esta vez tuvo que levantar las manos para acompañar resignado a los muchachos de azul. Sin derecho a revisar la jugada en el VAR ni pedir tiempo extra, el réferi acató la decisión de la autoridad civil con admirable deportividad. Guardó el banderín, se despidió de sus colegas de terna y caminó mansamente hacia el patrullero para el procedimiento de rigor. Al final, el partido tuvo que reprogramarse, pero la lección quedó clarísima para todos los presentes: podés gambetear a la defensa más ruda, pero a la pensión alimentaria no hay amague que la salve.


