Las autoridades del Centro Penitenciario de Minga Guazú desplegaron un fuerte operativo de requisa preventiva tras el avistamiento de drones no autorizados sobrevolando las inmediaciones del penal, específicamente en la zona del módulo 7. Ante el posible riesgo de vulneración de la seguridad, el personal penitenciario, respaldado por un importante contingente de la Policía Nacional, activó de inmediato los protocolos de emergencia para intervenir las plantas alta y baja de dicho sector. A pesar de la exhaustiva revisión realizada bajo estrictos controles, el Ministerio de Justicia informó que no se hallaron objetos irregulares ni elementos prohibidos dentro del pabellón intervenido.
Sin embargo, las alarmas ya se habían encendido horas antes de este incidente. Durante las tareas de limpieza en la planta de tratamiento de residuos del establecimiento, los agentes penitenciarios descubrieron una botella oculta que contenía drogas en su interior, contabilizándose un total de 64,27 gramos de marihuana y 23,02 gramos de cocaína. Este hallazgo, sumado a la posterior aparición de los dispositivos aéreos no identificados, incrementó la vigilancia en una cárcel que ya se encuentra bajo la lupa pública.
Este despliegue se produce en un escenario de alta tensión dentro de la penitenciaría de máxima seguridad, especialmente tras conocerse un presunto intento de atentado ocurrido la semana pasada contra Miguel Ángel Insfrán, alias «Tío Rico», supuesto líder narco procesado en el caso A Ultranza Py. Según los informes oficiales, un grupo de siete reclusos vinculados a la organización criminal Primer Comando da Capital (PCC) intentó ingresar a la celda de Insfrán con la aparente intención de acabar con su vida, un plan que se frustró debido a que el interno se encontraba en una audiencia telemática. Estos acontecimientos, sumados a incidentes previos de fugas y fallas de control desde la habilitación del penal, han generado severos cuestionamientos sobre el verdadero nivel de seguridad del complejo.
Fuente: ABC Digital



