Todo comenzó con un murmullo de pasillo, un rumor malintencionado entre vecinos que corrió más rápido que el viento. Sin embargo, lo que parecía un chisme de barrio terminó transformándose en la peor pesadilla para Clementina Ruiz Díaz, una docente paraguaya cuya vida cambió drásticamente el 23 de octubre de 2013, cuando agentes policiales la detuvieron y la condujeron a prisión.
Acusada injustamente por un delito tan grave como el homicidio de su propio bebé recién nacido, la maestra se vio atrapada en los engranajes de un sistema judicial ciego. Clementina fue recluida en el Correccional de Mujeres Casa del Buen Pastor, donde sobrevivió durante casi tres años en condiciones precarias, alejándose de sus otros hijos y seres queridos, con el alma destrozada por una calumnia. A pesar de sus desesperados e incansables pedidos de revisión, la burocracia estatal la mantuvo tras las rejas hasta que el 1 de agosto de 2016 un tribunal, al no encontrar pruebas, la absolvió de culpa y pena en un juicio oral.
A pesar de recuperar la libertad, el daño ya estaba hecho. El impacto psicológico en Clementina y en sus hijos fue devastador, obligándolos a buscar refugio en la fe y en tratamiento profesional. Decidida a buscar justicia, la docente demandó al Estado paraguayo. La batalla legal no fue fácil, ya que la propia Procuraduría General de la República intentó rechazar la demanda bajo el frío argumento técnico de que la indemnización por error judicial solo correspondía a personas que hubieran sido condenadas previamente y no a quienes, como ella, fueron absueltas tras la prisión preventiva.
Sin embargo, la frialdad del argumento estatal no prosperó. El juez en lo civil y comercial, José Guillermo Trovato Fleitas, dictó un fallo histórico que condena al Estado paraguayo a pagar más de 800 millones de guaraníes a Clementina Ruiz Díaz en concepto de daños y perjuicios. Aunque el dinero nunca podrá borrar los mil días que pasó encerrada en una celda por culpa de un chisme de vecindario, esta sentencia marca un precedente fundamental contra la ligereza de la justicia y el peso de las falsas acusaciones.
Fuente: ABC Digital



