La Cancillería Nacional de Paraguay investiga con extrema cautela y gestiones diplomáticas la trágica muerte de tres combatientes paraguayos en el frente de batalla de la guerra en Ucrania.
Este doloroso saldo, que inicialmente llegó a las autoridades mediante reportes informales y denuncias de familias desesperadas, ha activado de inmediato los protocolos del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El objetivo principal es confirmar de forma fehaciente los decesos en un escenario bélico sumamente hostil, donde el flujo de información es prácticamente nulo y las trabas burocráticas se multiplican a la par del conflicto.
La incertidumbre golpea con fuerza a los hogares de los compatriotas que decidieron alistarse en el conflicto. Desde el Gobierno explican que contrastar y verificar estos datos representa un verdadero laberinto administrativo. Tanto el Ministerio de Defensa de Ucrania como las fuerzas militares en el terreno mantienen un absoluto hermetismo sobre las bajas de voluntarios extranjeros, amparándose en estrictas razones de seguridad estratégica.
«Nuestros consulados concurrentes en la región europea están trabajando bajo un esquema de emergencia, cruzando información con intermediarios y agrupaciones humanitarias para dar respuestas definitivas a las familias que esperan con angustia en Paraguay», indicaron desde la Cancillería.
Uno de los casos más dramáticos y que ha cobrado mayor notoriedad es el de Néstor Adrián Barreto, un joven paraguayo de tan solo 21 años de edad oriundo de Choré, departamento de San Pedro. Según el crudo relato de su padre, el joven había viajado inicialmente a España buscando un futuro mejor. Sin embargo, allí fue presuntamente captado a través de redes sociales por reclutadores que le ofrecieron atractivas sumas de dinero para realizar tareas logísticas y pilotear drones en Ucrania, asegurándole que estaría a salvo de la línea de fuego. La realidad fue muy distinta: terminó en la primera línea de combate sin el entrenamiento suficiente, donde finalmente perdió la vida.
Además de asimilar la dolorosa pérdida, las familias deben enfrentarse ahora a un proceso diplomático sumamente complejo. El padre de Barreto ya ha presentado una solicitud formal ante la Cancillería para que el Gobierno interceda con urgencia ante las autoridades ucranianas, con la única esperanza de ubicar, identificar y repatriar los restos de su hijo para poder brindarle una sepultura digna en su tierra natal.
Este trágico panorama expone una peligrosa realidad de captación y reclutamiento silencioso de jóvenes sudamericanos que, empujados por la falta de oportunidades, terminan atrapados en una guerra ajena bajo falsas promesas de estabilidad económica. Mientras las gestiones oficiales avanzan lentamente entre el estruendo de las armas, las familias paraguayas continúan esperando certezas, atrapadas en el dolor de una pérdida irreparable al otro lado del mundo.
Fuente: ABC Digital



