José Carlos Martin Camperchioli, actual presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal, protagoniza un ascenso financiero que desafía la lógica del mercado tradicional. En apenas ocho años, su patrimonio personal se disparó de G. 2.600 millones a casi G. 12.000 millones, un incremento que quintuplica sus activos en coincidencia directa con su permanencia en la alta función pública.
Este crecimiento vertiginoso se sustenta, según sus registros, en un aumento abrupto de ingresos por honorarios y dividendos. Sin embargo, el punto más polémico de su evolución patrimonial se materializa en su nueva y fastuosa residencia en zona de Villa Morra de Asunción, según su declaración jurada.
Mientras expertos inmobiliarios tasan la propiedad en torno al millón de dólares, Camperchioli consignó ante la Contraloria General de la República un valor de apenas G. 1.500 millones.
La brecha entre el valor de mercado y lo declarado oficialmente supera los G. 5.500 millones, una diferencia que arroja sombras sobre la transparencia de sus manifestaciones juradas. El titular de la entidad sanitaria se encuentra ahora en el centro de cuestionamientos que apuntan a una posible subvaloración de activos para justificar un nivel de vida que no parece coincidir con las cifras reportadas al fisco.
Fuente: Ñandutí


