Mientras el discurso oficial pregona una austeridad de guerra, en las oficinas de la Entidad Binacional Yacyretá la realidad se escribe con cifras que insultan al sentido común.
En un país que cuenta las monedas para llegar a fin de mes, la EBY ha decidido que el sacrificio no es para todos: más de 4.305 millones de guaraníes se esfumaron en un solo mes bajo el generoso concepto de «bonificaciones».
La brecha no es solo económica, es moral. Mientras el presidente de la República Santiago Peña percibe un salario que palidece frente a la burocracia dorada, los consejeros de la entidad se alzan con ingresos que rozan los 113 millones de guaraníes mensuales, triplicando la remuneración del jefe de Estado.
Es el reino del exceso, donde un director puede embolsarse casi 137 millones entre sueldos y viáticos, y donde jefes financieros y gerentes de proyectos cobran premios que superan los 30 millones de guaraníes, blindados por una opacidad que recuerda a los peores tiempos del secretismo institucional.
Este derroche, oculto tras planillas bloqueadas al escrutinio público, evidencia que la mentada «economía de guerra» es una ficción que se detiene en las puertas de la hidroeléctrica. Allí, el dinero de todos alimenta una élite de convencionales y funcionarios que parecen vivir en una nación distinta, una donde no existe la crisis, solo el privilegio perpetuo.
Fuente: Última Hora



