La crisis por la falta de insumos y el desabastecimiento de fármacos en el Instituto de Previsión Social ha comenzado a trasladar un peso considerable hacia la red del Ministro de Salud Pública.
Ante esta coyuntura, entre el 30% y el 40% de los asegurados de la previsional se ven obligados a recurrir a hospitales dependientes de la cartera sanitaria, acudiendo principalmente para consultas, análisis, fármacos y tratamientos de alta complejidad. Esta situación sobrecarga una planificación estatal que no tenía contemplada semejante afluencia de pacientes adicionales.
La ministra de Salud, Maria Barán prefirió atenuar un posible conflicto institucional señalando expresamente que su intención no es entablar una disputa entre ambas entidades. Según remarcó la titular de la cartera sanitaria, su prioridad radica en evaluar el impacto real de la contingencia, ya que el Ministerio termina absorbiendo la atención de aquellos cotizantes que no encuentran respuestas en la previsional, pese a que esta última debería asistirlos de forma natural.
Actualmente, el IPS afronta serias complicaciones en su stock de medicamentos derivado de tensiones presupuestarias y compromisos financieros acumulados, lo que ha llevado a la institución a ejecutar medidas de reorganización financiera e intentar destrabar nuevos procesos de compra e importación. Mientras la previsional busca estabilizar el suministro de fármacos y reducir las carencias en sus farmacias, el sistema público de salud continúa respondiendo al incremento en la demanda asistencial, garantizando la atención de miles de usuarios en todo el territorio nacional.
Fuente: Ñanduti


