El candidato a intendente por la Alianza Unidos por Lambaré, Celso Núñez, lanza una dura radiografía sobre la crisis que atraviesa el municipio. En una entrevista sin concesiones, Núñez denuncia un «cogobierno» de tres décadas entre el Partido Colorado y el Partido Liberal, señalando al actual intendente Guido González y a la Junta Municipal como los responsables directos del endeudamiento, la falta de obras estructurales y el uso de recursos públicos para fines proselitistas. Con el foco puesto en la transparencia, el candidato asegura que el hartazgo ciudadano es el motor para terminar con un esquema de nepotismo y desidia que tiene a la ciudad en emergencia permanente.
#4toEntrevistas
– Lambaré se inunda con cada lluvia. ¿Esto es un problema climático o político?
– Es un problema político. La lluvia no gobierna Lambaré desde hace 30 años; lo hacen el Partido Colorado y el Partido Liberal en un cogobierno que fue incapaz —o directamente desinteresado— de resolver los problemas estructurales de la ciudad. Lo que hoy vivimos es el resultado de la desidia, la improvisación y el uso de la Municipalidad como botín político.
– Usted habla de cogobierno. ¿A quiénes señala directamente?
– Al intendente Guido González y a los concejales colorados y liberales que lo sostienen. Son corresponsables de la situación actual. No hablo de los votantes, hablo de los dirigentes que se turnaron el poder, se protegieron entre ellos y dejaron a Lambaré endeudada, insegura y abandonada.
– ¿Cómo describiría hoy la situación de la Municipalidad?
– Es una municipalidad endeudada hasta el cuello, sin planificación, sin obras estructurales y con prioridades totalmente invertidas. Mientras la ciudad se ahoga, compran camionetas de alta gama, alquilan maquinarias que nadie sabe dónde ni cómo se usan y siguen acumulando deuda con la excusa de que “no es de esta administración”. Pero los intereses sí son de hoy, y los paga la gente.
– ¿Qué responsabilidad tiene el actual intendente Guido González?
– Toda. Es el jefe del Ejecutivo municipal y el principal responsable político del desastre administrativo. A él y a los concejales no les interesa Lambaré, pero sí les interesa cobrar puntualmente sus beneficios cada mes. La ciudad puede esperar; sus privilegios, no.
—¿También cuestiona el uso de recursos públicos en campaña?
– Sí, porque es evidente. El candidato colorado usa toda la estructura de la Municipalidad para buscar su reelección. El candidato liberal utiliza la infraestructura de la Gobernación para sostener a su hermano como concejal municipal y garantizar que el mismo cogobierno continúe otros cinco años. Es una maquinaria armada para perpetuarse en el poder, no para servir a la ciudad.
– El hermano del candidato liberal Eduardo Molinas es concejal. ¿Qué implica eso?
– Implica nepotismo político y continuidad del mismo esquema. Es más de lo mismo. Cambian los discursos en campaña, pero gobiernan para los mismos de siempre. Así no hay cambio posible.
– ¿Por qué cree que este es el momento del cambio?
– Porque Lambaré ya no da más. La gente vive con miedo cada vez que llueve, teme por sus hijos, por su casa, por su seguridad. Hay hartazgo. Y cuando la gente se cansa de verdad, empieza a mirar con conciencia a quién vota. Este es el escenario perfecto para decir “hasta aquí”.
– ¿Qué propone Unidos Por Lambaré frente a este modelo agotado?
– Romper el cogobierno, ordenar las finanzas, terminar con el uso político de la Municipalidad y gobernar con transparencia y planificación. Lambaré no necesita más excusas, necesita un gobierno que trabaje para la gente, no para los acuerdos entre partidos.



