Mientras el discurso oficial del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) machaca con la austeridad y la supuesta «economía de guerra», los papeles internos cuentan una historia de despilfarro y privilegios puertas adentro.
En una maniobra que esquiva el control del Congreso y se cocina a fuego lento mediante resoluciones sin decretos que las respalden, la cartera estatal ha inflado el rubro de Servicios Personales en la astronómica cifra de G. 30.299.456.883. Esta «jugada» presupuestaria, que carece de sustento legal claro, ha elevado el presupuesto vigente a más de 233 mil millones de guaraníes, demostrando que para el funcionariado de élite no hay crisis que valga.
El artilugio es tan cínico como efectivo: mientras recortan en jornales y personal contratado —los eslabones más débiles de la cadena—, las bonificaciones y asignaciones complementarias se disparan con aumentos de G. 13.564 millones y G. 17.547 millones respectivamente. Incluso las «remuneraciones adicionales» se triplicaron, pasando de 5 mil a 15 mil millones de guaraníes en un abrir y cerrar de ojos.
Esta repartija de beneficios, ejecutada a espaldas de la ley y del escrutinio legislativo, deja en claro que la «economía de guerra» es solo un eslogan de fachada para ajustar el cinturón de la ciudadanía mientras las oficinas del Ministerio se blindan con sobresueldos y subsidios familiares de oro.



